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Frases célebres de William Shakespeare
189 frases
Un hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto
Dios os ha dado una cara y vosotros os hacéis otra.
La ira es un veneno que uno toma esperando que muera el otro
A la larga, odiamos lo que usualmente tememos.
Si las masas pueden amar sin saber por qué, también pueden odiar sin mayor fundamento.
El amor no mira con los ojos, sino con el alma
Una buena conciencia vale mil espadas
Oír con los ojos es una de las agudezas del amor
El amor de los jóvenes en verdad no está en su corazón, sino más bien en sus ojos
El amor es un humo hecho con el vapor de los suspiros
Las palabras están llenas de falsedad o de arte, la mirada es el lenguaje del corazón
¡Oh, pero que amarga cosa es mirar la felicidad a través de los ojos de otro hombre!
¿Quién eres tú que oculto por la noche entras en mis secretos pensamientos?
Ven, tú, la de negra frente, dulce, amorosa noche, dame a mi Romeo ; y cuando muera , hazlo tuyo y compártelo en pequeñas estrellas: la faz del cielo será por él tan embellecida que el mundo entero se apasionara de la noche y no rendirá más culto al sol esplendente.
¡Buenas noches buenas noches! La despedida es una pena tan dulce que diré buenas noches hasta que sea mañana.
Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado
Conservar algo que me ayude a recordarte, sería admitir que te puedo olvidar
La memoria es el centinela del cerebro
Las heridas que no se ven son las más profundas
Todo es culpa de la luna, cuando se acerca demasiado a la tierra todos se vuelven locos.
Nada puede venir de la nada
Malgasté el tiempo. Ahora el tiempo me malgasta a mí
Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes
El pasado es un prólogo
Allí donde el agua alcanza su mayor profundidad, se mantiene más en calma
Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte, los valientes gustan de la muerte una única vez.
Ama ahora mientras vivas ya que muerto no lo podrás lograr.
Mi desolación empieza a crear una mejor vida
La melancolía es la enfermera del frenesí
Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras
Ligerezas como el aire son para el celoso fuertes confirmaciones, como un testimonio de las Sagradas Escrituras.
Algunas caídas son el medio para levantarse a situaciones más felices.
Guarda a tu amigo bajo la llave de tu propia vida
El desdichado no tiene otra medicina que la esperanza
Cuando llega la desgracia, nunca viene sola, sino a batallones
El hombre arruinado lee su condición en los ojos de los demás con tanta rapidez que él mismo siente su caída
Llorar es hacer menos profundo el duelo
Todos pueden controlar un duelo excepto el que lo tiene
Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos.
No es amor el amor que se transforma con el cambio, o se aleja con la distancia
Dios, úneme con una buena bailarina.
Cuando llegan los dolores, no vienen espías solos, sino en batallones.
La ira es un caballo fogoso; si se le da rienda suelta, se agota pronto por un exceso de ardor.
Hemos venido a este mundo como hermanos; caminemos, pues, dándonos la mano y uno delante de otro.
Nuestra paz se mantendrá tan firme como las montañas rocosas
Las ventajas de la vida codicias; más a perdérlas te resignas, si es preciso alcanzarlas con la fuerza.
La codicia arraiga hondo y crece con raíces más perversas que la lujuria, flor de verano.
Sopla, sopla, viento de invierno, no eres tan cruel como la ingratitud del hombre.
Mejor que con palabras la sinceridad se muestra con acciones.
¿Si nos injurian, no debemos vengarnos?
Si no alimentará a nada más, alimentará mi venganza
La venganza está en mi corazón, la muerte en mi mano, la sangre y la venganza están golpeando mi cabeza
La lealtad tiene un corazón tranquilo.
Vale más permanecer inactivo que conquistarse un renombre brillante en ausencia del jefe a quien servimos.
Si yo hubiera servido a mi Dios con la mitad del celo que a mi rey, no me hubiera dejado, a mis años, desnudo en medio de mis enemigos.
Cuanto te vi me enamoré y tu sonreíste porque lo sabías
Así, ¡oh conciencia!, de nosotros todos haces unos cobardes, y la ardiente resolución original decae al pálido mirar del pensamiento
La vida es una historia contada por un idiota, una historia llena de estruendo y furia, que nada significa
Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, que todas las que pueda soñar su filosofía
El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho
En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser
No hay nada bueno o malo, el pensamiento lo hace así
El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos
No tratéis de guiar al que pretende elegir por sí su propio camino
Presta el oído a todos, y a pocos la voz. Escucha las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión
No basta levantar al débil, hay que sostenerlo después
Sería muy poco feliz si pudiera decir hasta qué punto lo soy
El amor es un loco tan leal, que en todo cuanto hagáis, sea lo que fuere, no halla mal alguno
Antes que nada ser verídico contigo mismo. Y así, tan cierto como que la noche sigue al día, hallarás que no puedes mentir a nadie
Al nacer, lloramos porque entramos en este vasto manicomio
En un minuto hay muchos días
El peor pecado hacia nuestros semejantes no es odiarlos, sino tratarlos con indiferencia; esto es la esencia de la humanidad
Sabemos lo que somos, pero no en lo que podemos convertirnos
El tiempo no vuelve atrás, por lo tanto, planta tu jardín y adorna tu alma en vez de esperar a que alguien te traiga flores
Hay sonrisas que hieren como puñales
No hay nada tan común como el deseo de ser elogiado
Estamos hechos de la misma materia que los sueños y nuestra pequeña vida termina durmiendo
Si se quiere ascender por cuestas empinadas, es necesario al principio andar despacio
El que va demasiado aprisa llega tan tarde como el que va muy despacio
La lealtad tiene el corazón tranquilo
El aspecto exterior pregona muchas veces la condición interior del hombre
Hay para mí más peligro en tus ojos que en afrontar veinte espadas desnudas
Antes de tocar tus labios quiero tocar tu corazón, y antes de conquistar tu cuerpo quiero conquistar tu amor
Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara
La pena, más que cordial, es un corrosivo para los males que no tiene cura
Sé de mil ilustres varones que han lisonjeado al pueblo sin hacerse amar nunca de él, y de otros mil a quienes el pueblo ha amado sin explicarse el motivo
Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte solo una vez
El aprendizaje es un simple apéndice de nosotros mismos; dondequiera que estemos está también nuestro aprendizaje
Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto quien lo siente
Ten más de lo que muestras; habla menos de lo que sabes
El que se quita veinte años de vida, se quita otros tantos de temor a la muerte
Nuestras dudas son traidores que nos hacen perder lo que a menudo podríamos ganar, al temer intentarlo
Tan imposible es avivar la lumbre con nieve, como apagar el fuego del amor con palabras
Cuidado con la hoguera que enciendes contra tu enemigo, no sea que te chamusques a ti mismo
La clemencia que perdona a los criminales es asesina
Quien se eleva demasiado cerca del sol con alas de oro las funde
No ensucies la fuente donde has apagado tu sed
Oro, veneno más funesto para el alma de los hombres y causante de más muertes en este mundo abominable que cualquier veneno prohibido
Todos aman la vida, pero el hombre valiente y honrado aprecia más el honor
Perder el sueño, que desteje la intrincada trama del dolor; el sueño, descanso de toda fatiga, alimento el más dulce que se sirve a la mesa de la vida
Los placeres violentos terminan en la violencia y tienen en su triunfo su propia muerte, del mismo modo que se consumen el fuego y la pólvora en un beso voraz
No merece gustar la miel quien se aparta de la colmena porque las abejas tienen aguijón
Fuertes razones, hacen fuertes acciones
Las maldiciones no van nunca más allá de los labios que las profieren
El hombre a quien no conmueve el acorde de los sonidos armoniosos, es capaz de toda clase de traiciones, estratagemas y depravaciones
Se ríe de las cicatrices quién nunca ha sentido una herida
No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande
El infierno está vacío, todos los demonios están aquí
Es amor bien pobre el que puede evaluarse
¡Oh, amor poderoso! Que a veces hace de una bestia hombre, y otras, de un hombre una bestia
La virtud misma no puede librarse de los golpes de la calumnia
Hasta la propia virtud se convierte en vicio cuando es mal aplicada
Dad palabra al dolor: el dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe
Excelente cosa es tener la fuerza de un gigante, pero usar de ella como un gigante es propio de un tirano
Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo
A mayor talento, en la mujer, mayor indocilidad
Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada
Nadie admira la celeridad, como no sea el negligente
La dulce piedad es el símbolo de la verdadera grandeza
No confiéis en quien haya perdido la fe
Uno puede sonreír y sonreír, siendo un infame
El que gusta de ser adulado es digno del adulador
Ningún legado es tan rico como la honestidad
Asume una virtud si no la tienes
Deja en libertad a tus ojos: contempla otras bellezas
Las palabras sin afectos, nunca llegarán a oídos de Dios
Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme rey de un espacio infinito
El amor de los jóvenes no está en el corazón, sino en los ojos
Si el dinero va delante, todos los caminos se abren
Sé sanguinario, osado y sin temor, ríete de cualquiera y su poder: ningún hombre nacido de mujer de Macbeth podrá ser el vencedor
Es casi ley, que los amores eternos son los más breves
Si dos cabalgan en un caballo, uno debe ir detrás
Las valiosas presas convierten en ladrones a los hombres honrados
El pesar oculto, como un horno cerrado, quema el corazón hasta reducirlo en cenizas
¡Mi reino por un caballo!
El que muere paga todas sus deudas
Inquieta yace la cabeza que lleva la corona
Nada puede salir de la nada
Ocurra lo que ocurra, aún en el día más borrascoso las horas y el tiempo pasan
Lo que se ha hecho no puede deshacerse.
Si eres honesta y bella, tu honestidad no debe permitir el trato con tu belleza
Lo que yo llevo dentro no se expresa: lo demás es ropaje de la pena
Muchas veces tenemos por amor lo que es verdadera desgracia
Aunque sea pequeña, es feroz
Es al separarse cuando se siente y se comprende la fuerza con que se ama
Duda que ardan las estrellas, duda que se mueva el sol, duda que haya verdad, mas no dudes de mi amor
Ojos, mirad por última vez. Brazos, dad vuestro último abrazo. Y labios, que sois puertas del aliento, sellad con un último beso.
La brevedad es el alma del ingenio
Las dudas están más allá del alcance de la espada
Las palabras son fáciles, como el viento; los amigos fieles son difíciles de encontrar
La sospecha siempre acecha a la mente culpable
El mundo entero es un escenario, y todos los hombres y mujeres meros actores
El amor no mira con los ojos, sino con la mente
Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos
La belleza provoca a los ladrones más que el oro
La misericordia cae como una suave lluvia del cielo sobre el lugar que está debajo
El silencio de la envidia hace más ruido que mil lenguas
Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nuestros vicios.
El trabajo en que hallamos placer, cura la pena que causa. Si todo el año fuera fiesta, el deporte sería tan tedioso como el trabajo.
El cansancio ronca sobre los guijarros; en tanto que la pereza halla dura la almohada de pluma.
Somos del mismo material del que se tejen los sueños.
El amor alivia como la luz del sol tras la lluvia.
Con el cebo de una mentira se pesca una carpa de verdad.
No está en las estrellas mantener nuestro destino sino en nosotros mismos.
La mejor seguridad se encuentra en el miedo.
Ama a todos, confía en unos pocos, no le hagas mal a ninguno
Procurando lo mejor estropeamos a menudo lo que está bien.
Prudente padre el que conoce a su hijo
Prudente padre es el que conoce a su hijo
Y esto, nuestra vida, exenta de refugio público, encuentra lenguas en los árboles, libros en los arroyos corriendo, sermones en las piedras, y buenos en todo.
Divertirse sería algo muy aburrido si todo el año fuera de fiesta
La vida es como un cuento relatado por un idiota; un cuento lleno de palabrería y frenesí, que no tiene ningún sentido.
Es en nosotros mismos que somos de una forma u otra. Nuestros cuerpos son nuestros jardines en los cuales nuestras voluntades son sus jardineros
El que es orgulloso se come a sí mismo: el orgullo es su propio vaso, su propia trompeta, su propia crónica.
Mi orgullo cayó con mi fortuna.
Se puede hacer mucho con el odio, pero más aún con el amor.
La discreción es la mejor parte del valor
No hay otro camino para la madurez que aprender a soportar los golpes de la vida.
De todas las maravillas que he oído, la que mayor asombro me causa es que los hombres tengan miedo.
La expectativa es la raíz de toda la angustia.
La fidelidad tiene un corazón tranquilo.
Debes saber que no es mi interés el que sirve de guía a mi honor, sino mi honor el que dirige mi interés.
La locura de los grandes no debe irse
Cayó en la melancolía, luego en la inapetencia, y por esta fatal pendiente es la que ahora le hace desvariar y que todos lamentamos
¿Quién puede ser sabio, asombrado, templado y furioso, Leal y neutral, en un momento? Ningún hombre.
La red de nuestra vida es de un hilo mezclado, bueno y malo juntos.
Parezca la flor inocente, pero sea la serpiente debajo de ella.
Mejor tres horas demasiado pronto que un minuto demasiado tarde.
¡Oh, rencor! Demasiada vejez para juventud tan tierna…