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Frases célebres de William Shakespeare

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Un hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto Dios os ha dado una cara y vosotros os hacéis otra. La ira es un veneno que uno toma esperando que muera el otro A la larga, odiamos lo que usualmente tememos. Si las masas pueden amar sin saber por qué, también pueden odiar sin mayor fundamento. El amor no mira con los ojos, sino con el alma Una buena conciencia vale mil espadas Oír con los ojos es una de las agudezas del amor El amor de los jóvenes en verdad no está en su corazón, sino más bien en sus ojos El amor es un humo hecho con el vapor de los suspiros Las palabras están llenas de falsedad o de arte, la mirada es el lenguaje del corazón ¡Oh, pero que amarga cosa es mirar la felicidad a través de los ojos de otro hombre! ¿Quién eres tú que oculto por la noche entras en mis secretos pensamientos? Ven, tú, la de negra frente, dulce, amorosa noche, dame a mi Romeo ; y cuando muera , hazlo tuyo y compártelo en pequeñas estrellas: la faz del cielo será por él tan embellecida que el mundo entero se apasionara de la noche y no rendirá más culto al sol esplendente. ¡Buenas noches buenas noches! La despedida es una pena tan dulce que diré buenas noches hasta que sea mañana. Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado Conservar algo que me ayude a recordarte, sería admitir que te puedo olvidar La memoria es el centinela del cerebro Las heridas que no se ven son las más profundas Todo es culpa de la luna, cuando se acerca demasiado a la tierra todos se vuelven locos. Nada puede venir de la nada Malgasté el tiempo. Ahora el tiempo me malgasta a mí Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes El pasado es un prólogo Allí donde el agua alcanza su mayor profundidad, se mantiene más en calma Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte, los valientes gustan de la muerte una única vez. Ama ahora mientras vivas ya que muerto no lo podrás lograr. Mi desolación empieza a crear una mejor vida La melancolía es la enfermera del frenesí Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras Ligerezas como el aire son para el celoso fuertes confirmaciones, como un testimonio de las Sagradas Escrituras. Algunas caídas son el medio para levantarse a situaciones más felices. Guarda a tu amigo bajo la llave de tu propia vida El desdichado no tiene otra medicina que la esperanza Cuando llega la desgracia, nunca viene sola, sino a batallones El hombre arruinado lee su condición en los ojos de los demás con tanta rapidez que él mismo siente su caída Llorar es hacer menos profundo el duelo Todos pueden controlar un duelo excepto el que lo tiene Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos. No es amor el amor que se transforma con el cambio, o se aleja con la distancia Dios, úneme con una buena bailarina. Cuando llegan los dolores, no vienen espías solos, sino en batallones. La ira es un caballo fogoso; si se le da rienda suelta, se agota pronto por un exceso de ardor. Hemos venido a este mundo como hermanos; caminemos, pues, dándonos la mano y uno delante de otro. Nuestra paz se mantendrá tan firme como las montañas rocosas Las ventajas de la vida codicias; más a perdérlas te resignas, si es preciso alcanzarlas con la fuerza. La codicia arraiga hondo y crece con raíces más perversas que la lujuria, flor de verano. Sopla, sopla, viento de invierno, no eres tan cruel como la ingratitud del hombre. Mejor que con palabras la sinceridad se muestra con acciones. ¿Si nos injurian, no debemos vengarnos? Si no alimentará a nada más, alimentará mi venganza La venganza está en mi corazón, la muerte en mi mano, la sangre y la venganza están golpeando mi cabeza La lealtad tiene un corazón tranquilo. Vale más permanecer inactivo que conquistarse un renombre brillante en ausencia del jefe a quien servimos. Si yo hubiera servido a mi Dios con la mitad del celo que a mi rey, no me hubiera dejado, a mis años, desnudo en medio de mis enemigos. Cuanto te vi me enamoré y tu sonreíste porque lo sabías Así, ¡oh conciencia!, de nosotros todos haces unos cobardes, y la ardiente resolución original decae al pálido mirar del pensamiento La vida es una historia contada por un idiota, una historia llena de estruendo y furia, que nada significa Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, que todas las que pueda soñar su filosofía El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser No hay nada bueno o malo, el pensamiento lo hace así El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos No tratéis de guiar al que pretende elegir por sí su propio camino Presta el oído a todos, y a pocos la voz. Escucha las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión No basta levantar al débil, hay que sostenerlo después Sería muy poco feliz si pudiera decir hasta qué punto lo soy El amor es un loco tan leal, que en todo cuanto hagáis, sea lo que fuere, no halla mal alguno Antes que nada ser verídico contigo mismo. Y así, tan cierto como que la noche sigue al día, hallarás que no puedes mentir a nadie Al nacer, lloramos porque entramos en este vasto manicomio En un minuto hay muchos días El peor pecado hacia nuestros semejantes no es odiarlos, sino tratarlos con indiferencia; esto es la esencia de la humanidad Sabemos lo que somos, pero no en lo que podemos convertirnos El tiempo no vuelve atrás, por lo tanto, planta tu jardín y adorna tu alma en vez de esperar a que alguien te traiga flores Hay sonrisas que hieren como puñales No hay nada tan común como el deseo de ser elogiado Estamos hechos de la misma materia que los sueños y nuestra pequeña vida termina durmiendo Si se quiere ascender por cuestas empinadas, es necesario al principio andar despacio El que va demasiado aprisa llega tan tarde como el que va muy despacio La lealtad tiene el corazón tranquilo El aspecto exterior pregona muchas veces la condición interior del hombre Hay para mí más peligro en tus ojos que en afrontar veinte espadas desnudas Antes de tocar tus labios quiero tocar tu corazón, y antes de conquistar tu cuerpo quiero conquistar tu amor Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara La pena, más que cordial, es un corrosivo para los males que no tiene cura Sé de mil ilustres varones que han lisonjeado al pueblo sin hacerse amar nunca de él, y de otros mil a quienes el pueblo ha amado sin explicarse el motivo Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte solo una vez El aprendizaje es un simple apéndice de nosotros mismos; dondequiera que estemos está también nuestro aprendizaje Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto quien lo siente Ten más de lo que muestras; habla menos de lo que sabes El que se quita veinte años de vida, se quita otros tantos de temor a la muerte Nuestras dudas son traidores que nos hacen perder lo que a menudo podríamos ganar, al temer intentarlo Tan imposible es avivar la lumbre con nieve, como apagar el fuego del amor con palabras Cuidado con la hoguera que enciendes contra tu enemigo, no sea que te chamusques a ti mismo La clemencia que perdona a los criminales es asesina Quien se eleva demasiado cerca del sol con alas de oro las funde No ensucies la fuente donde has apagado tu sed Oro, veneno más funesto para el alma de los hombres y causante de más muertes en este mundo abominable que cualquier veneno prohibido Todos aman la vida, pero el hombre valiente y honrado aprecia más el honor Perder el sueño, que desteje la intrincada trama del dolor; el sueño, descanso de toda fatiga, alimento el más dulce que se sirve a la mesa de la vida Los placeres violentos terminan en la violencia y tienen en su triunfo su propia muerte, del mismo modo que se consumen el fuego y la pólvora en un beso voraz No merece gustar la miel quien se aparta de la colmena porque las abejas tienen aguijón Fuertes razones, hacen fuertes acciones Las maldiciones no van nunca más allá de los labios que las profieren El hombre a quien no conmueve el acorde de los sonidos armoniosos, es capaz de toda clase de traiciones, estratagemas y depravaciones Se ríe de las cicatrices quién nunca ha sentido una herida No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande El infierno está vacío, todos los demonios están aquí Es amor bien pobre el que puede evaluarse ¡Oh, amor poderoso! Que a veces hace de una bestia hombre, y otras, de un hombre una bestia La virtud misma no puede librarse de los golpes de la calumnia Hasta la propia virtud se convierte en vicio cuando es mal aplicada Dad palabra al dolor: el dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe Excelente cosa es tener la fuerza de un gigante, pero usar de ella como un gigante es propio de un tirano Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo A mayor talento, en la mujer, mayor indocilidad Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada Nadie admira la celeridad, como no sea el negligente La dulce piedad es el símbolo de la verdadera grandeza No confiéis en quien haya perdido la fe Uno puede sonreír y sonreír, siendo un infame El que gusta de ser adulado es digno del adulador Ningún legado es tan rico como la honestidad Asume una virtud si no la tienes Deja en libertad a tus ojos: contempla otras bellezas Las palabras sin afectos, nunca llegarán a oídos de Dios Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme rey de un espacio infinito El amor de los jóvenes no está en el corazón, sino en los ojos Si el dinero va delante, todos los caminos se abren Sé sanguinario, osado y sin temor, ríete de cualquiera y su poder: ningún hombre nacido de mujer de Macbeth podrá ser el vencedor Es casi ley, que los amores eternos son los más breves Si dos cabalgan en un caballo, uno debe ir detrás Las valiosas presas convierten en ladrones a los hombres honrados El pesar oculto, como un horno cerrado, quema el corazón hasta reducirlo en cenizas ¡Mi reino por un caballo! El que muere paga todas sus deudas Inquieta yace la cabeza que lleva la corona Nada puede salir de la nada Ocurra lo que ocurra, aún en el día más borrascoso las horas y el tiempo pasan Lo que se ha hecho no puede deshacerse. Si eres honesta y bella, tu honestidad no debe permitir el trato con tu belleza Lo que yo llevo dentro no se expresa: lo demás es ropaje de la pena Muchas veces tenemos por amor lo que es verdadera desgracia Aunque sea pequeña, es feroz Es al separarse cuando se siente y se comprende la fuerza con que se ama Duda que ardan las estrellas, duda que se mueva el sol, duda que haya verdad, mas no dudes de mi amor Ojos, mirad por última vez. Brazos, dad vuestro último abrazo. Y labios, que sois puertas del aliento, sellad con un último beso. La brevedad es el alma del ingenio Las dudas están más allá del alcance de la espada Las palabras son fáciles, como el viento; los amigos fieles son difíciles de encontrar La sospecha siempre acecha a la mente culpable El mundo entero es un escenario, y todos los hombres y mujeres meros actores El amor no mira con los ojos, sino con la mente Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos La belleza provoca a los ladrones más que el oro La misericordia cae como una suave lluvia del cielo sobre el lugar que está debajo El silencio de la envidia hace más ruido que mil lenguas Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nuestros vicios. El trabajo en que hallamos placer, cura la pena que causa. Si todo el año fuera fiesta, el deporte sería tan tedioso como el trabajo. El cansancio ronca sobre los guijarros; en tanto que la pereza halla dura la almohada de pluma. Somos del mismo material del que se tejen los sueños. El amor alivia como la luz del sol tras la lluvia. Con el cebo de una mentira se pesca una carpa de verdad. No está en las estrellas mantener nuestro destino sino en nosotros mismos. La mejor seguridad se encuentra en el miedo. Ama a todos, confía en unos pocos, no le hagas mal a ninguno Procurando lo mejor estropeamos a menudo lo que está bien. Prudente padre el que conoce a su hijo Prudente padre es el que conoce a su hijo Y esto, nuestra vida, exenta de refugio público, encuentra lenguas en los árboles, libros en los arroyos corriendo, sermones en las piedras, y buenos en todo. Divertirse sería algo muy aburrido si todo el año fuera de fiesta La vida es como un cuento relatado por un idiota; un cuento lleno de palabrería y frenesí, que no tiene ningún sentido. Es en nosotros mismos que somos de una forma u otra. Nuestros cuerpos son nuestros jardines en los cuales nuestras voluntades son sus jardineros El que es orgulloso se come a sí mismo: el orgullo es su propio vaso, su propia trompeta, su propia crónica. Mi orgullo cayó con mi fortuna. Se puede hacer mucho con el odio, pero más aún con el amor. La discreción es la mejor parte del valor No hay otro camino para la madurez que aprender a soportar los golpes de la vida. De todas las maravillas que he oído, la que mayor asombro me causa es que los hombres tengan miedo. La expectativa es la raíz de toda la angustia. La fidelidad tiene un corazón tranquilo. Debes saber que no es mi interés el que sirve de guía a mi honor, sino mi honor el que dirige mi interés. La locura de los grandes no debe irse Cayó en la melancolía, luego en la inapetencia, y por esta fatal pendiente es la que ahora le hace desvariar y que todos lamentamos ¿Quién puede ser sabio, asombrado, templado y furioso, Leal y neutral, en un momento? Ningún hombre. La red de nuestra vida es de un hilo mezclado, bueno y malo juntos. Parezca la flor inocente, pero sea la serpiente debajo de ella. Mejor tres horas demasiado pronto que un minuto demasiado tarde. ¡Oh, rencor! Demasiada vejez para juventud tan tierna…