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Frases célebres de Umberto Eco
63 frases
Nada es más nocivo para la creatividad que el furor de la inspiración
A menudo el sabio debe hacer que pasen por mágicos libros que en absoluto los son, que sólo contienen buena ciencia, para protegerlos de las miradas indiscretas
La instancia ética sobreviene no cuando fingimos que no hay enemigos, sino cuando se intenta entenderlos, ponerse en su lugar.
Adoro a los gatos. Son de las pocas criaturas que no se dejan explotar por sus dueños.
Me considero un profesor serio que, durante el fin de semana, escribe novelas.
Una tesis es como una partida de ajedrez, tiene cierto número de movimientos, pero desde el principio hay que estar capacitado para predecir los movimientos a efectuar con vistas a dar jaque mate al adversario.
Sabemos muy bien cómo destruir una ciudad y cómo transportar información a bajo costo, pero todavía no tenemos ideas precisas sobre cómo conciliar el bienestar colectivo, el porvenir de los jóvenes, la superpoblación del mundo y la prolongación de la vida.
Hacer una tesis significa divertirse y la tesis es como el cerdo, en ella todo tiene provecho.
La vida es llevadera, basta con conformarse.
Afirmar la absoluta omnipotencia de Dios y su absoluta disponibilidad con respecto a sus propias opciones, ¿no equivale a demostrar que Dios no existe?
Una guerra santa sigue siendo una guerra.
Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Entonces eran rápidamente silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles.
No son las noticias las que hacen el periódico sino el periódico el que hace las noticias.
Se trata de un consumismo que no tiende a la posesión de objetos de deseo con los que contentarse, sino que inmediatamente los vuelve obsoletos, y el individuo pasa de un consumo a otro en una especie de bulimia sin objetivo (el nuevo teléfono móvil nos ofrece poquísimas prestaciones nuevas respecto al viejo, pero el viejo tiene que ir al desguace para participar en esta orgía del deseo).
El espacio de la conjetura es un espacio rizomático.
Gustaba a napolitanos y sicilianos, mestizos también ellos, no por error de una madre pelleja sino por historia de generaciones, nacidos de cruces de levantinos desleales, árabes sudorientos y ostrogodos degenerados, que tomaron lo peor de cada uno de sus híbridos antepasados: de los sarracenos, la indolencia; de los suabos, la ferocidad; de los griegos, la infructuosidad y el gusto de perderse en charlas con tal de dividir un pelo en cuatro.
¡Se trafica más en Aviñón que en Florencia!
La maquinaria que permite producir un texto infinito con un número finito de elementos existe desde hace milenios: es el alfabeto.
Porque la ciencia no consiste sólo en saber lo que debe o puede hacerse, sino también en saber lo que podría hacerse aunque quizá no debiera hacerse.
Somos nuestra memoria. Es decir, la memoria es el alma.
El saber no es como la moneda, que se mantiene físicamente intacta incluso a través de los intercambios más infames; se parece más bien a un traje de gran hermosura, que el uso y la ostentación van desgastando.
¿Qué lector modelo quería yo mientras escribía? Un cómplice, sin duda, que entrase en mi juego. Lo que yo quería era volverme totalmente medieval y vivir en el Medievo como si fuese mi época (y viceversa).
Las herejías son siempre expresión del hecho concreto de que existen excluidos.
Porque no todas las verdades son para todos los oídos, ni todas las mentiras pueden ser reconocidas como tales por cualquier alma piadosa.
Mauricio viene de Moisés, Isidoro de Isaac, Eduardo de Arón, Jaime de Jacob y Alfonso de Adán…
Vale para el Pentágono y para la CIA, pero no me dirás que todas las revistas de coches dependen de los servicios secretos de la demoplutojudeocracia al acecho.
Los perdedores, como los autodidactas, tienen siempre conocimientos más vastos que los ganadores. Si quieres ganar tienes que saber una cosa sola y no perder tiempo en saberlas todas; el placer de la erudición está reservado a los perdedores. Cuanto más sabe uno, es que peor le han ido las cosas.
Los libros se respetan usándolos, no dejándolos en paz.
Dios ha muerto, el arte dejó de existir, la historia ha llegado a su fin, y yo mismo no me siento del todo bien.
La posesión de la fotocopia exime de la lectura.
Hoy no salir en televisión es un signo de elegancia.
El objetivo de una buena introducción definitiva es que el lector se contente con ella, lo entienda todo y no lea el resto.
Hay cosas que ves venir, no es que te enamores porque te enamoras, te enamoras porque en ese período tenías una desesperada necesidad de enamorarte. En los períodos en que tienes ganas de enamorarte debes fijarte bien dónde te metes: como haber bebido un filtro, de esos que hacen que uno se enamore del primero que pasa. Podría ser un ornitorrinco.
Una de las primeras cosas que se han de hacer para empezar a trabajar con una tesis es escribir el título, la introducción y el índice final; esto es, precisamente las cosas que todos los autores hacen al final.
El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda.
Es preciso entender la tesis como una ocasión única para hacer algunos ejercicios que nos servirán mientras vivamos.
El alma humana es la verdadera cópula del mundo porque, por un lado, se dirige hacia lo divino y, por el otro, se introduce en el cuerpo y domina la naturaleza.
Además, si se trabaja bien no hay ningún tema que sea verdaderamente estúpido: trabajando bien se sacan conclusiones útiles incluso de un tema aparentemente remoto o periférico.
Le pregunté cómo se llamaba el gato y contestó que los gatos no se llaman porque no son cristianos como los perros.
Nada consuela más al novelista que descubrir lecturas que no se le habían ocurrido y que los lectores le sugieren.
Es inútil, ya no tenemos la sabiduría de los antiguos, ¡se acabó la época de los gigantes! —Somos enanos —admitió Guillermo—, pero enanos subidos sobre los hombros de aquellos gigantes y, aunque pequeños, a veces logramos ver más allá de su horizonte.
El narrador no debe facilitar interpretaciones de su obra, si no, ¿para qué habría escrito una novela, que es una máquina de generar interpretaciones?
Todo concepto filosófico, tomado en su sentido más genérico, explica cualquier cosa.
Los objetos están semánticamente desgastados antes que su materialidad.
Aspirar a algo que no tendrás jamás, ¿es ésta la agudeza del más generoso entre los deseos?
La televisión se nos aparece como algo semejante a la energía nuclear. Ambas sólo pueden canalizarse a base de claras decisiones culturales y morales.
Es necesario un enemigo para darle al pueblo una esperanza.
Hay libros que son para el público, y libros que hacen su propio público.
La identidad nacional es el último recurso para los desheredados.
El mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee.
Porque de tres cosas depende la belleza: en primer lugar, de la integridad o perfección, y por eso consideramos feo lo incompleto; luego, de la justa proporción, o sea de la consonancia; por último, de la claridad y la luz.
Disimular es extender un velo compuesto de tinieblas honestas, del cual no se forma lo falso sino que se da un cierto descanso a lo verdadero.
La desesperada soledad de las vidas paralelas que no se encuentran jamás.
Los libros son esa clase de instrumentos que, una vez inventados, no pudieron ser mejorados, simplemente porque son buenos. Como el martillo, el cuchillo, la cuchara o la tijera.
El autor debería morirse después de haber escrito su obra. Para allanarle el camino al texto.
El fin del terrorismo no es solamente matar ciegamente, sino lanzar un mensaje para desestabilizar al enemigo.
Es un hombre… extraño. Es, o ha sido, en muchos aspectos, un gran hombre. Pero precisamente por eso es extraño. Sólo los hombres pequeños parecen normales.
Todo ideales y nada de ideas.
Y cuando vives cultivando esperanzas imposibles, ya eres un perdedor. Y cuando te das cuenta, te hundes.
La caca es lo más personal y reservado que tenemos. El resto pueden conocerlo todos, la expresión de tu cara, tu mirada, tus gestos. Los seres humanos aman el perfume de sus propios excrementos pero no el de los ajenos. En el fondo, forman parte de nuestro cuerpo.
No importa la fe que ofrece determinado movimiento, sino la esperanza que propone.
Toda imagen estética está superada por las imágenes posibles que suscita, que abre. Sin embargo, no podría manifestarse ningún desvarío, porque la experiencia tiene lugar sobre y en el objeto.
La creatividad significa saber quiénes somos. Es jazz sin música, es un flujo de energía. Ser creativos es ser valientes.