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Frases célebres de Simone Weil

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Todos los pecados son intentos de llenar vacíos La igualdad es una necesidad vital del alma humana. La misma cantidad de respeto y de atención se debe a todo ser humano, porque el respeto no tiene grados La misma cantidad de respeto y de atención se debe a todo ser humano, porque el respeto no tiene grados. El humanismo y volver a las raíces humanas es un antídoto a los venenos que se instalaron antes del cristianismo. La atención es la más extraña y más pura forma de generosidad. La igualdad es una necesidad vital del alma humana. El dolor es la raíz del conocimiento. Para que tu mano derecha ignore lo que hace la izquierda, habrá que esconderla de la conciencia. La belleza es la armonía entre el azar y el bien. El avaro, por ansia de su tesoro, se priva de él. La atención absolutamente pura y sin mezcla es oración. Verdadera definición de ciencia: el estudio de la belleza del mundo. Quien toma la espada perecerá por la espada. Pero quien no toma la espada (o la suelta) perecerá en la cruz. Un acto odioso es la transferencia a los demás de la degradación que tenemos dentro. La palabra revolución es una palabra por la cual se mata, por la cual se muere, por la cual se envía a las masas populares a la muerte, pero que no tiene contenido alguno. Las soluciones no son fáciles de concebir. Estrellas y árboles frutales en flor. La completa permanencia y la extrema fragilidad proporcionan por igual el sentimiento de la eternidad. ¿Por qué he de preocuparme? No es asunto mío pensar en mi. Asunto mío es pensar en Dios. Es cosa de Dios pensar en mí. La tarea de las revoluciones consiste esencialmente en la emancipación no de los hombres sino de las fuerzas productivas. Todos los dolores que nos alejan son dolores perdidos. La desgracia extrema que acomete a los seres humanos no crea la miseria humana; simplemente la pone de manifiesto. Esa vulnerabilidad de las cosas valiosas es hermosa porque la vulnerabilidad es una marca de existencia. Siempre que uno trata de suprimir la duda, hay tiranía Toda obra de arte tiene un autor, pero cuando es perfecta, sin embargo, tiene algo de anónima. Imita el anonimato del arte divino. Amar a un extraño como a sí mismo entraña como contrapartida: amarse a sí mismo como a un extraño. El amor no es consuelo, es luz. El capitalismo ha logrado la liberación de la sociedad en relación con la naturaleza. Pero esa misma sociedad ha heredado rápidamente, frente al individuo, la función opresiva que antes ejercía la naturaleza. Una vez que la experiencia de la guerra hace visible la posibilidad de la muerte que yace encerrada en cada momento, nuestro pensamiento no puede viajar de un día para otro sin encontrarse con el rostro de la muerte. La creación: el bien hecho trozos y esparcido a través del mal. La energía necesaria reside en mí, ya que con ella tengo para vivir. Las personas están hechas de tal modo que quienes oprimen no sienten nada; es la persona oprimida la que siente lo que está ocurriendo. Solo lo infinito limita lo ilimitado. Amar es adorar la distancia con lo que se ama. No dejes encarcelarte por ningún afecto. Preserva tu soledad. La adquisición de un conocimiento en algunos casos nos acerca a la verdad y en otros casos no. Desear la amistad es un gran error. La amistad debe ser un goce gratuito, como los que proporcionan el arte o la vida. La parte más importante de la enseñanza es enseñar lo que es saber. El hombre inteligente que se enorgullece de su inteligencia es como el condenado que se enorgullece de su gran celda. El mal imaginario es romántico y variado; el verdadero mal es sombrío, monótono, estéril, aburrido. El bien imaginario es aburrido; el bien real es siempre nuevo, maravilloso, embriagador. La existencia humana es una cosa tan frágil y expuesta a tales peligros que no puedo amar sin temblar. Si nos sumergimos en nosotros mismos, encontramos que poseemos exactamente lo que deseamos. La belleza seduce a la carne con el fin de obtener permiso para pasar al alma. La primera finalidad y, en última instancia, la única finalidad de todo partido político es su propio crecimiento, y eso sin límite. Cualquier solución implicaría en primer lugar la supresión de los partidos políticos. La destrucción del pasado es quizás el más grande de todos los delitos. No tratar de no sufrir ni de sufrir menos, sino de no alterarse por el sufrimiento. El futuro está hecho de la misma sustancia que el presente. Los que son infelices no necesitan nada en este mundo sino personas capaces de prestarles su atención. No debemos desear la desaparición de nuestros problemas sino la gracia de transformarlos. Todo lo que es valioso en mí, sin excepción, viene de fuera de mí, no como un don, sino como un préstamo que debe ser renovado sin pausa. El mar no es menos hermoso a nuestros ojos porque sabemos que a veces los barcos naufragan por él. Una mujer hermosa que mira su imagen en el espejo puede muy bien creer que la imagen es ella misma. Una mujer fea sabe que no lo es. El apego es el gran fabricante de ilusiones; la realidad sólo puede ser obtenida por alguien que está desapegado. Debemos preferir el infierno real a un paraíso imaginario. El verdadero genio no es otra cosa que la virtud sobrenatural de la humildad en el dominio del pensamiento. La imaginación y la ficción constituyen más de las tres cuartas partes de nuestra vida real. Una verdad es siempre la verdad de algo. La verdad es el esplendor de la realidad. Si alguna vez ocurre que se te ofrezca un afecto verdadero, aquél día no habrá oposición entre la soledad interior y la amistad, sino al contrario. Precisamente lo reconocerás por ese indicio infalible. Es un error desear ser comprendido antes de explicarse uno ante sí mismo. El movimiento descendente, espejo de la gracia, es la esencia de toda música. A menos que nos hayamos puesto del lado de la persona oprimida, para sentir como ella, no podemos entender. El mal es ilimitado, pero no infinito. Matar con el pensamiento todo cuanto se ama: única manera de morir. Por justa que sea la causa del vencedor o la del vencido, el mal que causan, así la derrota como la victoria, es inevitable. Entre las peculiaridades del mundo moderno no hay que olvidar la imposibilidad de apreciar la relación entre el esfuerzo y el efecto del esfuerzo. Demasiados intermediarios. El amor de Dios por nosotros no es la razón por la cual debemos amarlo. El amor de Dios por nosotros es la razón por la cual nos amamos a nosotros mismos. Por la fuerza se puede rebajar a otros o impedir que sean rebajados; pero elevados sólo lo consigue la educación. La belleza del mundo, por ejemplo, es muestra de un Dios a la vez personal e impersonal, y ni lo uno ni lo otro. Dinero, maquinización, álgebra. Los tres monstruos de la civilización actual. Analogía perfecta. La creencia en la existencia de otros seres humanos como tales es amor. El socialismo científico ha pasado a ser un dogma, exactamente igual que todos los resultados obtenidos por la ciencia moderna. Parece ser que deberíamos estar en pleno período revolucionario. Al luchar contra la angustia uno nunca produce serenidad; la lucha contra la angustia sólo produce nuevas formas de angustia. El deseo es un anhelo del pensamiento hacia el porvenir. Toda la publicidad, toda la propaganda, tan variada en sus formas, que busca excitar el deseo de lo superfluo, tanto en el campo como entre los obreros, debe ser considerada un crimen. Amar la verdad supone soportar la vida, y por consiguiente aceptar la muerte. La verdad está al lado de la muerte. Todo lo bello tiene una marca de eternidad. El amor es una fuente de energía. Hay que realizar lo posible para alcanzar lo imposible. El orden social no puede ser más que un equilibrio de fuerzas. Sólo el equilibrio deshace la fuerza. La bondad sin convicción se desvanece ante el primer desafío. Sólo el equilibrio aniquila la fuerza