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Frases célebres de Pío Baroja

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La muerte es alguien que se retira de sí mismo y vuelve a nosotros. No hay más muertos que los llevados por los vivos. Sólo los tontos tienen muchas amistades. El mayor número de amigos marca el grado máximo en el dinamómetro de la estupidez Aunque tengamos la evidencia de que hemos de vivir constantemente en la obscuridad y en las tinieblas, sin objeto y sin fin, hay que tener esperanza. Cuando uno se hace viejo, gusta más releer que leer. Cuando el hombre se mira mucho a sí mismo, llega a no saber cuál es su cara y cuál es su careta. Siempre es simpático el que triunfa. Muchas gente piensa, o por lo menos siente, que el que no tiene sus hábitos y sus entusiasmos es un enemigo. Sólo los tontos tienen muchas amistades. Nos falta el cemento de la fe divina o de la fe humana, para hacer con estos cascotes una cosa que parezca una estatua. Nada hay imposible para una voluntad enérgica. Realmente, no sé si con justicia o no, a mí no me admira el ingenio, porque se ve que hay muchos hombres ingeniosos en el mundo. El que ama la contradicción y la verbosidad, es incapaz de aprender nada que sea serio. Semiángel o semibestia, el hombre es un animal extraño. Uno tiene la angustia, la desesperación de no saber qué hacer con la vida, de no tener un plan, de encontrarse perdido. El judío cree que está destinada para él la soberanía de los pueblos. Tiene una gran idea de su superioridad, un profundo desprecio por los demás y es hombre de pocos escrúpulos. El árbol de la ciencia no es el árbol de la vida. Así en la vida, muchas veces, no se sabe si es uno el que empuja los acontecimientos o si son los acontecimientos los que le arrastran a uno. Yo quisiera vivir del trabajo, no del favor. La moral nunca puede, pues, ser polìtica, y la polìtica que es moral deja de ser polìtica. La falsedad y el disimulo son útiles dentro de la vida social. La crueldad, como la estupidez, cuanto más adornadas son más detestables. Ser inteligente constituye una desgracia, sólo la felicidad puede venir de la inconsciencia y la locura. El psicoanálisis es el cubismo de la medicina. Me pareció tan bonita que no podía recordar luego cómo era. Vivían como hundidos en las sombras de un sueño profundo, sin formarse idea clara de su vida, sin aspiraciones, ni planes, ni proyectos, ni nada. Ya casi no hay hombres buenos ni malos, ni traidores por vocación, ni envenenadores por capricho. La revolución es buena para los histriones. Sirven todos los gritos, todas las necedades tienen valor, todos los pedantes alcanzan un pedestal. Mi ideal es ya fundar la República del Bidasoa con este lema: Sin moscas, sin frailes y sin carabineros. Triste país en donde todos los hombres son graves y todas las mujeres displicentes, en donde en la mirada de un hombre que pasa vemos la mirada de un enemigo. La música es un arte que está fuera de los límites de la razón, lo mismo puede decirse que está por debajo como que se encuentra por encima de ella. Lo que se llama erudición y lo que se llama estilo, generalmente no es más que pedantería y amaneramiento. La historia es una rama de la literatura. Un paraíso conseguido sin esfuerzo no entusiasma al creyente. ¿Qué duda cabe que el mundo que conocemos es el resultado del reflejo de la parte de cosmos del horizonte sensible en nuestro cerebro? El hombre, cuya necesidad es conocer, es como la mariposa que rompe la crisálida para morir. Cada cual ve el mundo a su manera. ¿Era un sentimiento malvado de contraste? ¿El sentirse sano y fuerte cerca del impedido y del débil? La literatura no puede reflejar todo lo negro de la vida. La razón principal es que la literatura escoge y la vida no. Yo creo que para ser escritor basta con tener algo que decir en frases propias o ajenas. Todo está bien si parece bien. En la vejez no se hace más que repetirse. No hay más muertos que los llevados por los vivos. Yo creo que la gente, cuando es inteligente y completamente normal, no debe pretender ser rara y extraña, porque llega al absurdo inventado. ¡Emancípese usted de la vida mediocre! Pensaba también que él debía de ser de éstos, de los que trabajan al sol, no de los que buscan el placer en la sombra. Que el parlamentarismo no es fecundo. Es imposible. El parlamentarismo es una hoguera que lo consume todo a su lado; la dictadura puede ser la salvación. El acuerdo de todas las inteligencias en una misma cosa es lo que llamamos verdad. La vida es una lucha constante, una cacería cruel en que nos vamos devorando los unos a los otros. La historia es siempre una fantasía sin base científica. La claridad en la ciencia es necesaria; pero en la literatura, no. Ver con claridad es filosofía. Ver claro en el misterio es literatura. Soy un hombre curioso y que se aburre desde la más tierna infancia. ¿Qué se hace con la vida? La muerte es alguien que se retira de sí mismo y vuelve a nosotros. El público cree con la mayor facilidad las más grandes necedades. Dicen que el filósofo Averroes solía exclamar: ¡Qué secta la de los cristianos que se comen a su Dios! El individuo sano, vivo, fuerte, no ve las cosas como son, porque no le conviene. Está dentro de una alucinación. La voluntad, el deseo de vivir, es tan fuerte en el animal como en el hombre. En el hombre es mayor la comprensión. A más comprender, corresponde menos desear. Yo no he podido llegar a distinguir dónde empieza y dónde acaba la explotación. El ejército no debe ser más que el brazo de la nación, nunca la cabeza. Somos grandes constructores de ilusiones, hasta que hacemos lo posible por destruirlas. La ley es inexorable, como los perros: no ladra más que al que va mal vestido. Un pueblo sin moscas quiere decir que es un pueblo limpio: un pueblo sin frailes revela que tiene buen sentido, y un pueblo sin carabineros indica que su estado no tiene fuerza; cosas todas que me parecen excelentes. Los libros que nos hagan felices podríamos escribirlos nosotros mismos, si no nos quedara otro remedio. La diferencia entre la moral y la política es ésta: que para la moral el hombre es un fin y para la política un medio. La burocracia en los países latinos parece que se ha establecido para vejar al público. Hemos descompuesto al hombre, al conjunto de mentiras y verdades que antes era el hombre y no sabemos recomponerlo. Para los unos, el placer, el vicio, y la noche; para los otros, el trabajo, la fatiga, el sol. Para mí un político es un retórico a quien no hay que tener en cuenta y el Gobierno que no haga nada es el mejor. Una costumbre indica mucho más el carácter de un pueblo que una idea. Una novela larga siempre será una sucesión de novelas cortas. La civilización le debe más al egoísmo que a todas las religiones y utopías filantrópicas. Hay que reírse cuando dicen que la ciencia fracasa. Tontería: Lo que fracasa es la mentira; la ciencia marcha adelante, arrollándolo todo. El hombre de nuestro tiempo, más que inmoral es bruto. Le gustan las diversiones estúpidas y un poco infantiles, quiere comer, beber y lucir. Lo mismo les pasa a las mujeres. Son los inocentes y no los sabios los que resuelven las cuestiones difíciles. La vida de sacrificios es más agradable casi siempre que la de amarguras. ¿Es que no habrá plan ninguno para vivir con cierto decoro? El contagio de los prejuicios hace creer muchas veces en la dificultad de las cosas que no tienen nada de difíciles. Es que la verdad no se puede exagerar. En la verdad no puede haber matices. En la semiverdad o en la mentira, muchos. El mundo, para nosotros, es representación, como decía Schopenhauer; no es una realidad absoluta, sino un reflejo de ideas esenciales. Todas mis obras son de juventud, de turbulencia, quizá de una juventud sin vigor, sin fuerza, pero obras de juventud. El universo no tiene comienzo en el tiempo ni límite en el espacio; todo está sometido al encadenamiento de causas y efectos. Tampoco me asombra que haya gente con memoria, por grande y portentosa que sea, ni que haya calculadores; lo que más me asombra es la bondad, y esto lo digo sin el menor asomo de hipocresía. La gente goza de tan poca fantasía que tiene que recoger con ansia unos de otros esos pequeños adornos de la conversación. Son como traperos o colilleros de frases hechas. Nos miramos todos con el odio característico con que nos miramos los españoles. El mayor número de amigos marca el grado máximo en el dinamómetro de la estupidez. Si quieres hacer algo en la vida, no creas en la palabra imposible. El niño ríe por alegría; es el primer escalón. El humorismo ríe con tristeza; es el último escalón. Aurora y crepúsculo. Dejemos las conclusiones para los idiotas. El hombre: un milímetro por encima del mono cuando no un centímetro por debajo del cerdo. Buscar la unanimidad por la violencia es labor baldía. Así como la desgracia hace discurrir más, la felicidad quita todo deseo de análisis; por eso es doblemente deseable. La claridad en la ciencia es necesaria; pero en la literatura, no. Ver con claridad es filosofía. Ver claro en el misterio es literatura. Eso hicieron Shakespeare, Cervantes, Dickens, Dostoiewski…