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Frases célebres de Pablo Neruda

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De pronto /mientras ibas conmigo/ te toqué /y se detuvo mi vida El odio es un pez espada, se mueve en el agua invisible, y entonces se le ve venir, y tiene sangre en el cuchillo: lo desarma la transparencia. En un beso sabrás todo lo que he callado El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error. Hemos perdido aún este crepúsculo. Bella/ de finas manos y delgados pies/ como un cabillo de plata/ andando, flor del mundo/ así te veo/ bella Matilde, nombre de planta o piedra o vino, de lo que nace de la tierra y dura, palabra en cuyo crecimiento amanece, en cuyo estío estalla la luz de los limones. Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría amarte, amarte como nadie supo jamás! A nadie te pareces desde que yo te amo Sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Es tan corto el amor y es tan largo el olvido ¿Sufre más aquel que espera siempre que aquel que nunca esperó a nadie? La poesía nace del dolor. La alegría es un fin en sí misma Ya no la quiero, es verdad, pero cuánto la quise La luna vive en el revestimiento de tu piel. Las lágrimas que no se lloran, ¿esperan en pequeños lagos? ¿O serán ríos invisibles que corren hacia la tristeza? Me enamoré de la vida, es la única que no me dejará sin antes yo hacerlo Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas Podrán cortar las flores, pero no podrán detener la primavera El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas Para mi próximo número necesito que me beses y haré aparecer mágicamente mariposas en tu estómago Tus anchos ojos son la luz que tengo de las constelaciones derrotadas, tu piel palpita como los caminos que recorre en la lluvia el meteoro Amor… ¡qué soledad errante hasta tu compañía Es en ti la ilusión de cada día Pero no amo tus pies sino porque anduvieron sobre la tierra y sobre el viento y sobre el agua, hasta que me encontraron La timidez es una condición ajena al corazón, una categoría, una dimensión que desemboca en la soledad Me gustas cuando callas porque estás como ausente y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños Para que nada nos separe que nada nos una No hay más destino que el que nos haremos a pura sangre, a mano Los poetas odiamos el odio y hacemos guerra a la guerra No hagas con el amor lo que hace un niño con su globo que al tenerlo lo ignora y al perderlo llora Cómo sabría amarte, mujer cómo sabría amarte, amarte como nadie supo jamás! Morir y todavía amarte más. Y todavía amarte más Quien descubre el quién soy descubrirá el quién eres Hay un cierto placer en la locura, que solo el loco conoce Por qué se me vendrá todo el amor de golpe cuando me siento triste, y te siento lejana Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso, ¡qué soledad errante hasta tu compañía! Conocer el amor de los que amamos es el fuego que alimenta la vida En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye como tú lo desees y hacia donde tú quieras El amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia y muere por olvido Yo creía que la ruta pasaba por el hombre, y que de allí tenía que salir el destino Sembremos la llanura antes de arar la loma Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos Me piden lo profético que hay en mí, con melancolía y un golpe de objetos que llaman sin ser respondidos hay, y un movimiento sin tregua, y un nombre confuso (...) De pronto mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida: frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas. Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino Para que nada nos amarre que no nos una nada Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego, turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio! Desnuda eres tan simple como una de tus manos, lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente, tienes líneas de luna, caminos de manzana El vino abre las puertas con asombro y en el refugio de los meses vuelca su cuerpo de empapadas alas rojas Y si no das más, tan solo encuentra lo que hay en tus manos, piensa que dar amor nunca es en vano. Sigue adelante sin mirar atrás El más grande de los hombres sencillos, nuestro maestro Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo El fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. Puedo escribir los versos más tristes esta noche; escribir, por ejemplo: La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos Alguna vez, en silencio, el amor nos susurra su verdad más profunda. El mar y yo compartimos secretos que solo entienden los que han amado con tormenta. La ausencia tiene un peso que ni mil cartas pueden aliviar. El amor es como el pan: debe amasarse cada día para que siga siendo alimento. No hay noche tan oscura que no guarde en su pecho una chispa de luz. Cada beso guarda la historia de todos los que dimos antes y de los que aún soñamos dar. La poesía no se escribe, se sangra. El silencio también dice te amo, pero solo si sabes escucharlo. Los recuerdos son jardines donde florece lo que ya no existe. Amar es aprender a habitar en la piel ajena sin dejar de ser uno mismo. Te quiero como se quieren ciertas cosas oscuras, secretamente, entre la sombra y el alma. Tus caricias me envuelven como las enredaderas a los muros sombríos Triste ternura mía, ¿qué te haces de repente? Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío mi corazón se cierra como una flor nocturna Es una casa tan grande la ausencia que pasarás en ella a través de los muros y colgarás los cuadros en el aire. Muere lentamente quien no viaja, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo Podrán cortar las flores, pero no detendrán la primavera. Verde era el silencio, húmeda era la luz, el mes de junio temblaba como una mariposa. Me gusta cuando callas porque estás como ausente. Te amo como se aman ciertas cosas oscuras, en secreto, entre la sombra y el alma. Crecí en esta ciudad, mi poesía nació entre la colina y el río, tomó su voz de la lluvia y, como la madera, se empapó en los bosques. Alguna vez o voz o tiempo, podemos estar juntos o ser juntos, vivir, morir en ese gran silencio de la dureza, madre del fulgor. Necesito el mar porque me enseña. La historia ha probado la capacidad demoledora de la poesía y a ella me acojo sin más ni más. La poesía es siempre un acto de paz.