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Frases célebres de Mario Benedetti

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Los años corren, simulan que se detienen y vuelven a correr, pero siempre hay alguien que en medio de la oscura perspectiva alza una antorcha que nos obliga a ver el lado íntimo de las horas Si vas a salir de mi vida, solo te pido una cosa: una vez que te hayas ido y veas que estoy bien, no te atrevas a volver No sé tu nombre, sólo sé la mirada con que me lo dices Lo perdido es también un par o dos de labios que probaron el sabor de los míos, y que ahora tan sólo puedo besar en mi memoria La nostalgia no es el deseo de volver, sino de revivir lo que fue hermoso Yo amo, tú amas, el ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Ojalá no fuese conjugación sino realidad Algunas cosas del pasado desaparecieron pero otras abren una brecha al futuro y son las que quiero rescatar Mi estrategia es que un día cualquiera, no sé cómo ni sé con qué pretexto, por fin me necesites. Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida No te rindas, por favor no cedas. Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo No te rindas, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento Y he llegado a la conclusión de que si las cicatrices enseñan, las caricias también Cuando uno es sencillo (en su habla, en sus actos, incluso en su poesía) corre el incómodo riesgo de ser tomado por tonto. No te rindas, por favor no cedas. Fíjese que cuando sonríe se le forman unas comillas en cada extremo de su boca. Esa es mi cita favorita. Llueve en el corazón, llueve en el alma. Si Dios es sólo la energía que mantiene vivo el Universo, si es algo tan inconmensurablemente infinito, ¿qué puede importarle de mí, un átomo malamente encaramado a un insignificante piojo de su Reino? No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños. Si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos. Bienvenida. Se me ocurre que vas a llegar distinta. Solo imagina lo precioso que puede ser arriesgarse y que todo salga bien. Desde que los hijos educan a sus padres, se acabaron los complejos de Edipo El azar nos ofrece su doble vía vos con tus soledades yo con las mías. Hay que lograr que se despierte en los demás la vergüenza de sí mismos, que se sustituya en ellos la autodefensa por el autoasco. El día en que el uruguayo sienta asco de su propia pasividad, ese día se convertirá en algo útil. A uno siempre le gusta quedar bien, y después de quedar bien le gusta quedar mejor frente a quien quiere, frente a quien uno, a su vez, pretende hacer méritos para ser querido. No la inventé, primero, porque creo que Avellaneda es digna de la verdad, y luego, porque yo también soy digno, porque estoy fatigado (y en este caso la fatiga es casi un asco) del disimulo, de ese disimulo que uno se pone como una careta sobre el viejo rostro sensible. Por eso, no estoy asombrado de que, a medida que Avellaneda se fue enterando de cómo había sido Isabel, yo también me haya ido enterando de cómo había sido yo. Entre tú y yo (mengana mía) se levantaba un muro de Berlín hecho de horas desiertas añoranzas fugaces. El día o la noche en que el olvido estalle salte en pedazos o crepite, los recuerdos atroces y los de maravilla quebrarán los barrotes de fuego y arrastrarán por fin la verdad por el mundo, y esa verdad será que no hay olvido. La poesía es el género de la sinceridad última e irreversible.