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Frases célebres de Ludwig Wittg
19 frases
Si el cristianismo es la verdad, es falsa toda filosofía al respecto.
La sabiduría no tiene pasiones. Kierkegaard llama a la fe, por el contrario, una pasión.
¿Qué te importa? ¡Ocúpate de ser tu mejor! Tal como eres, ni siquiera puede entender lo que aquí pueda ser la verdad.
Diles que mi vida fue maravillosa.
Revolucionario será aquel que pueda revolucionarse a sí mismo.
Sentimos que aún cuando todas las posibles cuestiones científicas hayan recibido respuesta, nuestros problemas vitales todavía no se han rozado en lo más mínimo. Por supuesto que entonces ya no queda pregunta alguna; y esto es precisamente la respuesta.
De lo que no se puede hablar hay que callar.
Lo inefable (aquello que me parece misterioso y que no me atrevo a expresar) proporciona quizá el trasfondo sobre el cual adquiere significado lo que yo pudiera expresar.
Que toda la sabiduría es fría y que con ella es tan difícil ordenar la vida como forjar hierro frío.
La sabiduría es gris. En cambio, la vida y la religión son multicolores.
La religión cristiana es sólo para aquel que necesita una ayuda infinita, es decir, para quien siente una angustia infinita.
No nos damos cuenta de la prodigiosa diversidad de juegos de lenguaje cotidianos porque el revestimiento exterior de nuestro lenguaje hace que parezca todo igual.
El sentido del mundo tiene que residir fuera de él y, por añadidura, fuera del lenguaje significativo.
Una proposición sólo puede decir cómo es una cosa, pero no qué es ella.
La arquitectura exalta algo. Por eso, allí donde no hay nada que exaltar, no puede haber arquitectura.
La muerte no es ningún acontecimiento de la vida. La muerte no se vive. Si por eternidad se entiende no una duración temporal infinita, sino la intemporalidad, entonces vive eternamente quien vive en el presente.
¡No juegues con las profundidades de otro!
El método correcto de la filosofía sería propiamente éste: no decir nada más que lo que se puede decir, o sea, proposiciones de la ciencia natural, o sea, algo que nada tiene que ver con la filosofía, y entonces, cuantas veces alguien quisiera decir algo metafísico, probarle que en sus proposiciones no había dado significado a ciertos signos. Este método le resultaría insatisfactorio, pero sería el único estrictamente correcto.
Nuestras palabras sólo expresan hechos, del mismo modo que una taza de té sólo podrá contener el volumen de agua propio de una taza de té por más que se vierta un litro en ella.