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Frases célebres de Ludwig van Beethov

27 frases
El genio se compone del dos por ciento de talento y del noventa y ocho por ciento de perseverante aplicación. ¡Actúa en vez de suplicar. Sacrifícate sin esperanza de gloria ni recompensa! Si quieres conocer los milagros, hazlos tú antes. Sólo así podrá cumplirse tu peculiar destino. Haz lo necesario para lograr tu más ardiente deseo, y acabarás lográndolo. Hacer felices a otros hombres: no hay nada mejor ni más bello. Hay momentos en que me parece que el lenguaje no sirve todavía absolutamente para nada. La música debe hacer brotar sangre del corazón del hombre, y lágrimas de los ojos de la mujer. Una palabra afable nada hace perder. La arquitectura es una música de piedras y la música, una arquitectura de sonidos. Recomendad a vuestros hijos que sean virtuosos, sólo la virtud puede traer la felicidad, no el dinero. Consideremos a las dificultades como peldaños para una vida mejor. El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad. Que la amistad, junto con el bien, crezcan como la sombra de la noche hasta que se apague el sol de la vida. ¡Resignación! ¡Qué triste palabra! Y, sin embargo, es el único refugio que queda. Usted es príncipe por azar, por nacimiento; en cuanto a mí, yo soy por mí mismo. Hay miles de príncipes y los habrá, pero Beethoven sólo hay uno. No confíes tu secreto ni al más íntimo amigo; no podrías pedirle discreción si tú mismo no la has tenido. Los amigos no sólo están unidos cuando están uno junto al otro; incluso el que se encuentra lejos sigue presente en nuestro pensamiento. Para ti, pobre Beethoven, no hay felicidad en el mundo, tienes que crearla en ti mismo. Solamente en las regiones del ideal puedes hallar amigos. Divino Creador, tú que puedes mirar en lo más profundo de mi alma, sabes que allí vive el amor hacia el hombre y el deseo de hacer el bien. Todo el que obra recta y noblemente puede, por ello mismo, sobrellevar el infortunio. Es la misma lluvia la que en la tierra inculta hace crecer zarzas y espinas, y en los jardines, flores. Con hombres que no creen en mí, no puedo ni quiero asociarme. ¿Con quién debo temer el medir mi fuerza? Rossini habría sido un gran compositor si su profesor de música le hubiese dado unos buenos azotes en el trasero. Beethoven puede escribir música, gracias a Dios, pero no puede hacer nada más en la tierra. Los que piensan o dicen que soy malévolo, obstinado o misántropo, cuánto se equivocan acerca de mí. Es hombre innoble el que no sabe morir. Yo le he sabido desde los quince años. ¿Pero cómo es posible tocar para semejantes niños mimados?