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Frases célebres de Lad

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Hay que hacer solo lo que dice tu corazón. La gente piensa que al final del día, un hombre es la única respuesta. En realidad, un trabajo gratificante es mejor para mí. Nada me trae más felicidad que tratar de ayudar a las personas más vulnerables de la sociedad. Prácticamente todos los días salía en la portada de los diarios, lo que te aísla; cuanto más alto te ponen los medios más abrupta es la caída. Y yo era plenamente consciente de eso. Me gustaría ser una reina en el corazón de las personas, pero no me veo siendo la reina de este país. Por cambios en el comportamiento de mi marido, por todo tipo de razones que rezuma el instinto de una mujer; simplemente lo sabía. Mis primeros pensamientos son que no debo defraudar a la gente, que debo apoyarlos y amarlos. Después de algunos años, te ves a ti misma como un buen producto que se vende bien, en un estante, y como la gente hace mucho dinero a expensas de ti. Pienso como cualquier matrimonio, especialmente cuando has tenido padres divorciados como yo; quieres esforzarte aún más para que funcione. Ya todo era difícil antes, pero en aquellos momentos todo se hizo cada vez más y más complicado. Los abrazos pueden hacer mucho bien, especialmente a los niños. Vivo por mis hijos, estaría perdida sin ellos. Realiza un acto de bondad al azar, sin esperar recompensa, con la seguridad de que un día alguien podría hacer lo mismo por ti. En este matrimonio éramos tres, demasiada gente. Llámame Diana, no Princesa Diana. Cada uno de nosotros tiene que probar cuánto puede preocuparse por los demás y, en el proceso, cuidar de nosotros mismos. Siempre me sentí diferente, sentía que estaba en el lugar equivocado. La amabilidad y el cariño del público me han ayudado a atravesar algunos de los períodos más difíciles de mi vida. Su amor siempre me ha facilitado el camino. Creo que el pueblo británico necesita a alguien en la vida pública que le dé cariño, que los haga sentir importantes, que los apoye, que les dé luz en sus túneles oscuros. Si encuentras a alguien que amas en la vida, entonces aférrate a ese amor. Quiero hacer algo, no solo estar. Abrazar no tiene efectos secundarios dañinos. Todo el mundo necesita ser valorado, todos tenemos el potencial de ofrecer algo. Me gusta tocar a las personas, es un gesto que me nace naturalmente, no es premeditado, brota del fondo de mi corazón. La mayor dolencia que el mundo sufre actualmente es el mal de la falta de amor. Quiero entrar en una habitación, estar en el hospital con los que están muriendo o en un hospital con niños enfermos, quiero sentir que se me necesita. Sé que puedo dar mucho a esas personas carentes, por un minuto, una hora, un día o un mes, y es eso lo que quiero hacer. Soy consciente de que la gente que he amado y he muerto, están en el mundo de los espíritus cuidando de mí. Limpiar mi imagen y la de mis hijos, son mis prioridades. El instinto de una mujer en una relación es la mejor prueba de que algo no va bien. Personas como yo pueden apoyarlas y ser una especie de luz en el final del túnel. Para mí ese es el único camino posible. Si alguien que precisa de mí, me llama, voy a su encuentro no importa dónde esté. Sabía cuál era mi trabajo; era salir y conocer a la gente y amarla. Asumo parte de la responsabilidad por el rumbo que tomó nuestro matrimonio. Es vital que la monarquía se mantenga en contacto con la gente, es lo que trato de hacer. Quisiera asegurarle a toda la gente que me ha querido y apoyado durante estos últimos quince años, que nunca le voy a decepcionar. Creo que hay mucha gente que no quiere que sea reina. Y con mucha gente me refiero en la institución que represento porque han decidido que soy inaceptable. A los 19 años una siempre cree estar preparada para todo y que sabe a lo que se va a enfrentar. Me sentí obligada a actuar. Bueno, cuando digo actuar, me vi obligada a salir y hacer mis compromisos y no defraudar a la gente, apoyarlos y amarlos. La responsabilidad era y es un desafío. En cuanto a convertirme en reina, no era mi principal preocupación cuando me casé con mi marido: eso estaba muy lejos todavía. Dicen que es mejor ser pobre y feliz que rico y miserable, ¿pero qué tal un compromiso como moderadamente rico y sólo malhumorado? No me llames un ícono. Solo soy una madre tratando de ayudar. A pesar de todo, soy afortunada por haber encontrado mi papel, tengo plena conciencia de ello, y me encanta estar con la gente. Soy una figura humanitaria, siempre lo he sido y lo seguiré siendo. La felicidad es la conjunción de muchas cosas. Se es más feliz en la medida en que se consiguen. En aquel momento me sentía intimidada ante las perspectivas de futuro, pero también sentía que contaba con el apoyo de mi futuro marido. No, nunca nadie se sentó frente a mí con un papel y me dijo: Esto es lo que le espera de usted. Fue horrible…,encajar algo así. Sufrí una bulimia incontrolable, si se puede describir así, y también una sensación de no servir para nada, de ser inútil, de no tener esperanza ninguna, de haber fracasado en todo. Lo que más me intimidaba de toda aquella situación, era la atención de la prensa, porque cuando nos comprometimos nos dijeron que los medios nos dejarían relativamente tranquilos, y no fue así. Es preciso que alguien que posea una vida pública pueda dar cariño y afecto a las personas, hacerlas sentir importantes.. Todo el mundo es tan intolerante con los demás. Espero que William y Harry sigan mi ejemplo... que traten de entender las inseguridades, emociones, angustias, sueños y esperanzas de los más necesitados. Cuando eres realmente feliz, eres capaz de perdonar muchas cosas. Mi padre me enseñó a tratar a todos por igual y espero que William y Harry sigan mi ejemplo. Yo no sigo un libro con normas. En 1986, según la biografía de Jonathan Dimbleby, mi marido retomó la relación con Camilla Parker-Bowles, pero yo no podía hacer nada al respecto. Tuve dificultades en mi vida como todo el mundo ha visto a lo largo de los años, pero ahora quiero usar todo ese conocimiento para ayudar a otras personas que lo necesiten. Me gusta ser un espíritu libre. A algunos no les gusta eso, pero así soy yo. Tengo todo lo que quiero. Sólo quiero que alguien esté ahí para mí, sentirme segura y protegida. Me tomó mucho tiempo entender por qué la gente estaba tan interesada en mí. Supuse que era porque mi esposo había hecho un trabajo maravilloso antes de nuestro matrimonio y nuestra relación. Lucharé por mis hijos a cualquier nivel para que puedan alcanzar su potencial como seres humanos y en sus deberes públicos. La vida es solo un viaje. En Palacio creo que todos estaban muy tensos con la situación; veían que había problemas pero no querían interferir; aunque, estaban ahí, nos hacían saber que estaban ahí si les necesitábamos. Ser una princesa no es tan bueno como parece. Sabía que algo profundo se acercaba a mí y que sólo estaba pisando el agua, esperándolo. No sabía lo que era. Pero sabía que era diferente de mis amigos en el lugar al que iba. Sentí que tenía que proteger a James (James Gilbey), que él siempre había sido y continuaba siendo muy buen amigo; no podía soportar la idea de que su vida se complicara por estar relacionado conmigo. Y eso me preocupaba. Protejo mucho a mis amigos. La familia es lo más importante del mundo. No soy una figura política, soy una figura humanitaria, siempre lo fui, siempre lo seré. Sufrí una bulimia incontrolable, si se puede describir así, y también una sensación de no servir para nada, de ser inútil, de no tener esperanza ninguna, de haber fracasado en todo.