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Frases célebres de Julio Cortázar
112 frases
Los propugnadores de la realidad en la literatura lo van a encontrar más bien fantástico mientras que los encaramados en la literatura de ficción deplorarán su deliberado contubernio con la historia de nuestros días.
Lo fantástico rompe la costra de la apariencia... algo nos agarra por los hombros para arrojarnos fuera de nosotros mismos.
La habilidad por sí sola no puede enseñar o producir una gran historia corta; es una presencia alucinatoria manifiesta desde la primera frase para fascinar al lector.
Por razones obvias habré sido el primero en descubrir que este libro no solamente no parece lo que quiere sino que con frecuencia parece lo que no quiere, y así los propugnadores de la realidad en la literatura lo van a encontrar más bien fantástico mientras que los encaramados en la literatura de ficción deplorarán su deliberado contubernio con la historia de nuestros días.
Lo fantástico rompe la costra de la apariencia... algo nos agarra por los hombros para arrojarnos fuera de nosotros mismos. Siempre supe que las grandes sorpresas nos esperan donde hemos aprendido a no sorprendernos por nada, es decir, donde no nos sorprendemos por las rupturas en el orden.
La habilidad por sí sola no puede enseñar o producir una gran historia corta, que condensa la obsesión de la criatura; es una presencia alucinatoria manifiesta desde la primera frase para fascinar al lector, hacerle perder el contacto con la aburrida realidad que lo rodea, sumergiéndolo en otro más intenso y convincente.
El hombre es el animal que pregunta. El día en que verdaderamente sepamos preguntar, habrá diálogo. Por ahora las preguntas nos alejan vertiginosamente de las respuestas
Cuando todo el mundo se iba y nos quedábamos los dos entre vasos vacíos y ceniceros sucios,que hermoso era saber que estabas ahí
Creo q todos tenemos un poco de esa bella locura que nos mantiene andando cuando todo alrededor es tan insanamente cuerdo
Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos
Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos lo hará
El hombre está llegando a la Luna, pero hace más de veinte siglos que un poeta supo de los ensalmos capaces de hacer bajar la Luna hasta la tierra. ¿Cuál es, en el fondo, la diferencia?
No renuncio a nada, simplemente hago lo que puedo para que las cosas me renuncien a mí
La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.
Sólo nosotros sabemos estar distantemente juntos.
Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.
Siempre he sabido que las grandes sorpresas nos esperan allí donde hayamos aprendido por fin a no sorprendernos de nada, entendiendo por esto no escandalizarnos frente a las rupturas del orden.
Incapaz de luchar contra tanto pasado abrió los ojos y se enderezó.
Los recuerdos son siempre un asco…
La besaron tanto entre Inés y su madre que le quedó la cara como caminada, blanda y oliendo a rouge y polvo rachel de Coty, húmeda alrededor de la boca, un asco que el viento le sacó de un manotazo.
Me daba asco pensar así, una vez más estar pensando todo lo que a los otros les bastaba sentir.
Por eso no seremos nunca la pareja perfecta, la tarjeta postal, si no somos capaces de aceptar que sólo en la aritmética el dos nace del uno más el uno.
La rabia es el sentimiento más venenoso para corroer tu personalidad.
Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma.
Hasta lo inesperado acaba en costumbre cuando se ha aprendido a soportar.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo.
La explicación es un error bien vestido.
Fui una letra de tango para tu indiferente melodía.
No puede ser que estemos aquí para no poder ser.
Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.
Cada vez sospecho más que estar de acuerdo es la peor de las ilusiones.
No hay como compartir una almohada, eso aclara completamente las ideas; a veces hasta acaba con ellas, lo cual es una tranquilidad.
Mi interés se tornó bien pronto analítico. Cansado de maravillarme quise saber; he ahí el invariable y funesto fin de toda aventura.
No sé hablar de la felicidad, pero eso no quiere decir que no la haya tenido.
La cosidad, ese desagradable sentimiento de que allí donde termina nuestra presunción, empieza nuestro castigo.
Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte.
Déjame entrar, déjame ver algún día como ven tus ojos.
Mira, sólo hay un medio para matar los monstruos; aceptarlos.
Los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo.
Y mirá que apenas nos conocíamos y ya la vida urdía lo necesario para desencontrarnos minuciosamente.
Regalos insignificantes como un beso en un momento inesperado o un papel escrito a las apuradas. Pueden ser valorados más que una joya.
¿Quién está dispuesto a desplazarse, a desaforarse, a descentrarse, a descubrirse?
Por mi parte ya me había acostumbrado a que me pasaran cosas modestamente excepcionales.
En algún lugar debe haber un basural donde están amontonadas las explicaciones. Una sola cosa inquieta en este justo panorama: lo que pueda ocurrir el día en que alguien consiga explicar también el basural.
La gente se cree amiga porque coincide algunas horas por semana en un sofá, una película, a veces una cama, o porque le toca hacer el mismo trabajo en la oficina.
Cuando llovía me entraba el agua hasta el alma.
No te voy a cansar con más poemas. Digamos que te dije nubes, tijeras, barriletes, lápices, y acaso alguna vez sonreíste.
Pobre amor el que de pensamiento se alimenta.
En realidad las cosas verdaderamente difíciles son todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento.
Si la personalidad humana no adquiere toda su fuerza, toda su potencia, entre las cuales lo lúdico y lo erótico son pulsiones fundamentales, ninguna revolución va a cumplir su camino.
Nos caeríamos en una dialéctica de imán y limadura, de ataque y defensa, de pelota y pared.
Y diré las palabras que se dicen, y comeré las cosas que se comen, y soñaré las cosas que se sueñan, y sé muy bien que no estarás.
Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella.
La isla lo invadía y lo gozaba con una tal intimidad que no era capaz de pensar o de elegir.
Buscás eso que llamas la armonía, pero la buscás justo ahí donde acabas de decir que no está, entre los amigos, la familia, en la ciudad…
Mi maligna manera de entender el mundo me ayudaba a reírme por lo bajo
Pero lo malo del sueño no es el sueño. Lo malo es eso que llaman despertarse.
¿Por qué no aceptar lo que estaba ocurriendo sin pretender explicarlo, sin sentar las nociones del orden y de desorden?
Hay ausencias que representan un verdadero triunfo.
Si caes te levanto y si no, me acuesto contigo.
Sintió una especie de ternura rencorosa, algo tan contradictorio que debía ser la verdad misma.
Los rasgos antropomórficos de un mono revelan, al revés de lo que cree la mayoría, la distancia que va de ellos a nosotros.
Detrás de este triste espectáculo de palabras, tiembla indeciblemente la esperanza de que me leas, de que no haya muerto del todo en tu memoria.
Lo único cierto era el peso en la boca del estómago la sospecha física de que algo no andaba bien, de que casi nunca había andado bien.
En literatura no hay buenos temas y malos temas: solamente hay un buen o un mal tratamiento del tema.
Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo, porque en el fondo es todo.
Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.
Ya para entonces me había dado cuenta de que buscar era mi signo, emblema de los que salen de noche sin propósito fijo, razón de los matadores de brújulas.
Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.
Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio.
Me basta mirarte para saber que con vos me voy a empapar el alma.
Y debo decir que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentaré olvidarte, y que si lo hiciera, no lo conseguiría.
Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo. Lo que me gusta de tu sexo es la boca. Lo que me gusta de tu boca es la lengua. Lo que me gusta de tu lengua es la palabra.
Como no sabías disimular me di cuenta enseguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos.
Le encantaban los líos inverosímiles en que andaba metida siempre por causa del fracaso de las leyes en su vida.
La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos.
Vení a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.
Cómo podía yo sospechar que aquello que parecía tan mentira era verdadero.
¿Qué quieres? El amor pide calle, pide viento, no sabe morir en la soledad.
Me atormenta tu amor, que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado…
¡Música! Melancólico alimento para los que vivimos de amor.
Creo que no te quiero, que solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererte. Como el guante izquierdo enamorado de la mano derecha.
La cultura es el ejercicio profundo de la identidad.
Estar vivo parece siempre el precio de algo.
En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas.
Total parcial: te quiero. Total general: te amo.
Cuando los amigos se entienden bien entre ellos, cuando los amantes se entienden bien entre ellos, cuando las familias se entienden bien entre ellas, entonces nos creemos en armonía.
Hacés demasiado caso de unas pocas metáforas.
Y así es cómo los que nos iluminan son los ciegos.
Usaba las haches como penicilina.
Vos no podrías, dijo. Vos pensás demasiado antes de hacer nada. —Parto del principio de que la reflexión debe preceder a la acción, bobalina.
Me miras, de cerca me miras, cada vez mas de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez mas de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes
A veces siento que entre dos que se rompen la cara a trompadas hay mucho más entendimiento que entre los que están ahí mirando desde afuera.
El alacrán clavándose el aguijón, harto de ser un alacrán pero necesitando de su alacranidad para acabar con el alacrán.
La felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad
Sonreía sin sorpresa, convencida como yo que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas.
El patriotismo ¿Por qué no el nacionalismo, en el que tan fácilmente desemboca? Me causa horror en la medida en que pretende someter a los individuos a una fatalidad casi astrológica de ascendencia y de nacimiento.
La memoria es un espejo roto.
No es que tengamos la cabeza en las nubes, es que el suelo nos queda lejos.
Cuando creemos que poseemos algo, en realidad ese algo nos posee a nosotros.
A veces el amor nos llena tanto que terminamos vacíos.
El problema de las mentiras es que terminamos creyéndolas.
Vivimos en una realidad inventada, pero olvidamos que la inventamos nosotros.
Hay viajes que se hacen con un solo paso, pero tardamos años en darlo.
Lo terrible no es la muerte, sino no haber vivido lo suficiente antes de morir.
Lo más triste del olvido es que nunca es completo.
No hay peor soledad que la de estar rodeado de gente que no nos entiende.
Hay silencios que dicen más que mil palabras, pero duelen como gritos.
Lo que más me dolía de perderte era saber que seguirías existiendo.
Nos creímos inmortales por haber coincidido en este mundo tan fugaz.
No es que no me quieras, es que no sabes cómo quererme.
A veces uno quiere volver, pero ya no hay sitio al que regresar.