Autor

Frases célebres de Henry Wadsworth Longfellow

17 frases
Todas las cosas deben cambiar llegando a ser algo nuevo, algo extraño. Todo llega para quien sabe esperar. El domingo es el broche de oro que une el volumen de la semana. No hay duelo que no hable No hay ningún duelo como el duelo que no habla. La melancolía es una tristeza, un deseo sin nada de dolor, parecido a la tristeza en la misma medida en que la neblina se parece a la lluvia Se tarda menos en hacer una cosa bien que en explicar por qué se hizo mal. El talento del éxito no es más que hacer lo que puedes hacer bien y hacer lo que hagas sin pensar en la fama. Si llega, vendrá porque es merecido, no porque sea buscado. En el anillo de diciembre. Todos los días hay las campanadas. ¡Vamos por el fuego. Cantadlos cada vez más alto hasta que expire la noche!. Simplicidad en el carácter, en los modales, en el estilo; en todas las cosas la excelencia suprema es la simplicidad. En cada vida debe caer algo de lluvia. Lo mejor que uno puede hacer cuando está lloviendo es dejar que llueva. El ocaso de una gran esperanza es como el ocaso del sol: con ella se extingue el esplendor de nuestra vida. Suavemente llegó la noche con el atardecer. La fama llega solo cuando es merecida, y luego es tan inevitable como el destino, porque es el destino. La naturaleza es una revelación de Dios; el arte es una revelación del hombre. Alegría, templanza y reposo, le cierran la puerta en la nariz al médico.