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Frases célebres de Hegel

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Nada grande ha sucedido en el mundo sin pasión Si afirmamos que Dios es desconocido, no somos ya cristianos. Un edificio es ante todo un fin y propósito interno. Ten el valor de equivocarte. Quien mira racionalmente el mundo, lo ve racional. La historia es el progreso de la conciencia de la libertad. La fe no es apta para desarrollar el contenido. En cada caso particular, los hombres persiguen sus fines particulares contra el derecho universal; obran libremente. He visto al Espíritu del Mundo, sentado en un caballo. Cien años de injusticia no hacen derecho. Con la existencia surge la particularidad. Dios es Dios, tan sólo en tanto y en cuanto se conoce a sí mismo. El filósofo, debe hacer filosofía cuando ya la vida ha pasado. El que vence al furor vence a los enemigos. La belleza se define como manifestación sensible de la idea. La historia debe comenzar con el imperio chino, el más antiguo de que da noticia. La independencia del hombre consiste en esto: en que sabe lo que lo determina. La pertenencia al Estado es uno de los mayores deberes posibles que cabe asumir al individuo. Las verdaderas tragedias no resultan del enfrentamiento entre un derecho y una injusticia. Surgen del choque entre dos derechos. Nada grande se ha hecho en el mundo sin una gran pasión. Pensar y amar son cosas distintas. El pensamiento en sí mismo es inaccesible al amor. Por cuanto Dios es omnipotente, está en todos los hombres y aparece en la conciencia de cada uno; y éste es el espíritu universal. Todo individuo es hijo de su pueblo, en un estadio determinado del desarrollo de este pueblo. Y cuando una cosa desaparece, viene otra al momento a ocupar su puesto. Lo que el hombre es realmente, tiene que serlo idealmente. La religión era, según las descripciones de los profetas, una idolatría grosera y sensual. La lectura del periódico es la oración matinal del hombre moderno. La limitación de la libertad es inaceptable en el orden moral. Los mismos afanes y esfuerzos se producen en una pequeña ciudad que en el gran teatro del mundo. Al castigar al delincuente se le honra como ser racional. Aquel para quien el pensamiento no sea lo único verdadero, lo supremo, no puede juzgar en absoluto el modo filosófico. El arte y la religión sólo pueden existir en este terreno, es decir, en el Estado.