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Frases célebres de Gustave Flaubert
108 frases
La vida debe ser una incesante educación
La vida debe ser una continua educación
Se llegan a hacer cosas hermosas a fuerza de paciencia y de larga energía.
Un corazón es una riqueza que no se vende ni se compra, pero que se regala
El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente.
Viajar nos hace modestos
La melancolía es un recuerdo que se ignora.
La melancolía no es más que una recordación inconsciente
Se le borraron algunos detalles, pero persistió la añoranza.
Hay que esperar cuando se está desesperado, y andar cuando se espera.
No hay buenos ni malos temas. Desde el punto de vista del Arte puro, casi podría establecerse como un axioma de que el tema es irrelevante, el estilo en sí mismo es una manera absoluta de ver las cosas.
Uno nunca se cansa de lo que está bien escrito, ¡El estilo es vida! ¡Es la sangre misma del pensamiento!
Cuídate de tus sueños, son la sirena de las almas. Cantan, nos llaman, los seguimos y jamás volvemos.
Al llegar a viejos, las costumbres se vuelven tiranías.
¿Los días de sol de invierno también son tristes para ti? Cuando hay niebla, por las tardes, y estoy caminando solo, me parece que la lluvia me atraviesa el corazón y hace que se desmorone en ruinas.
Estaba aburrido cuando Emma comenzó a sollozar sobre el pecho; y su corazón, como las personas que solo pueden soportar una cierta cantidad de música, se adormeció por la indiferencia ante las vibraciones de un amor cuyas sutilezas ya no podía distinguir.
No era feliz, no lo había sido nunca. ¿De dónde venía, pues, aquella insuficiencia, de la vida, aquella instantánea podredumbre de las cosas en que se apoyaba? Cada sonrisa disimulaba un bostezo de aburrimiento, cada alegría una maldición, cada placer su propio asco, y los mejores besos no dejaban sobre los labios más que un delirio irrealizable de una voluptuosidad más alta.
Si no me quisieras, me moriría; como me quieres, aquí estoy, escribiéndote que te detengas. Mi propia estupidez me da asco.
La añoranza se asfixió bajo el hábito.
¡Cómo añoraba los inefables sentimientos de amor que por aquel entonces trataba de imaginarse por medio de los libros!
Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, como suele decirse; al contrario, la hacen más profunda.
No leas, como hacen los niños para divertirse, o como hacen los ambicioso por instrucción. Lee para vivir.
Viajar te hace modesto. Te hace ver el pequeño lugar que ocupas en el mundo.
Debes escribir por ti mismo. Esa es tu única esperanza de crear algo hermoso.
Creo que sí mirásemos siempre al cielo acabaríamos por tener alas.
La vida debe ser una continua educación. Uno debe aprender todo.
De todos los libertinajes posibles, viajar es el más grande que conozco.
Dios está en los detalles.
Las oraciones deben moverse en un libro como hojas en un bosque, cada una distinta de cada otra a pesar de su parecido.
La humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla.
A fin de cuentas el trabajo es todavía el mejor medio de pasar nuestra vida.
Ama el arte. De todas las mentiras es, cuando menos, la menos falaz.
Todo se vuelve interesante si lo miras el tiempo suficiente.
Todo lo que uno inventa es verdad, puede estar perfectamente seguro de eso. La poesía es tan precisa como la geometría.
La melancolía no es más que un recuerdo que se ignora.
Cuando llegamos a viejos, los pequeños hábitos se vuelven grandes tiranías.
Ten cuidado con tus sueños: son la sirena de las almas. Ella canta. Nos llama. La seguimos y jamás retornamos.
No labra uno su destino, lo aguanta.
El deber de uno es sentir lo que es grande, apreciar lo bello y no aceptar las convenciones de la sociedad con la ignominia que nos impone.
La necesidad es un obstáculo indestructible; todo lo que sobre ella se lanza se estrella.
No sé nada más noble que la contemplación del mundo.
Cada sueño encuentra su forma; hay una bebida para cada sed y amor para cada corazón. Y no hay mejor manera de pasar tu vida que en la preocupación incesante de una idea, de un ideal.
El talento es tener mucha paciencia, y la originalidad es un esfuerzo de voluntad y observación intensa.
No creo en el remordimiento: es una palabra de melodrama que jamás consideré auténtica.
Un hombre que juzga a otro hombre es un espectáculo que me haría estallar de risa, si no me diese piedad.
Si vuestra obra de arte es buena, si es verdadera, encontrará su eco y se hará su lugar… Dentro de seis meses, de seis años, o después de nuestra muerte. ¿Qué más da?
El corazón es una tierra que cada pasión conmueve, remueve y trabaja sobre las ruinas de las demás.
Se puede calcular lo que vale un hombre por el número de sus enemigos, y la importancia de una obra de arte, por los ataques que recibe.
Los momentos más gloriosos de tu vida no son los días en que has tenido éxito, sino aquellos días en los que, debido a la desesperación y el abatimiento, sientes la vida como un desafío y la promesa de logros futuros.
Todo depende del valor que le damos a las cosas; somos nosotros los que hacemos la moral y la virtud. El caníbal que se come a un vecino es tan inocente como el niño que chupa su dulce.
A un alma se le mide por la amplitud de sus deseos, del mismo modo que se juzga de antemano una catedral por la altura de sus torres.
El lenguaje humano es como una olla vieja sobre la cual marcamos toscos ritmos para que bailen los osos, mientras al mismo tiempo anhelamos producir una música que derrita las estrellas.
Amémonos en el arte como los místicos se aman en Dios, y que todo palidezca frente a ese gran amor.
El amor, después de todo, no es sino una curiosidad superior, un apetito de lo desconocido que te empuja a la tormenta, a pecho abierto y con la cabeza adelante.
Siempre tendrás que lidiar con bastardos que te mienten, te engañen, te calumnien y te ridiculicen, pero es de esperar y debes agradecer al cielo cuando encuentres la excepción.
Para aguantar todo lo que precisas, hazte una coraza secreta compuesta de poesía y orgullo.
Quien no sienta amor, deberá aprender a adular o no saldrá nunca a flote.
Las exigencias monetarias son, de cuantas borrascas se desatan sobre el amor, las más frías y devastadoras.
No le demos al mundo armas contra nosotros, porque las utilizará.
A los ídolos es mejor no tocarlos: algo de su dorada capa se queda inexorablemente entre los dedos.
La felicidad crea hábito y luego ya no se puede vivir sin ella.
El escritor debe meterse en la vida como en el mar, pero solo hasta el ombligo.
Lo que un anciano ve sentado; el joven no puede verlo de pie.
La fraternidad es una de las más bellas invenciones de la hipocresía social.
El culto al arte da orgullo; uno nunca tiene demasiado de eso.
Uno no debe mirar el abismo, porque en el fondo hay un encanto inexpresable que nos atrae.
Sé constante y ordenado en tu vida, para que puedas ser violento y original en tu trabajo.
La manera más profunda de sentir una cosa es sufrir por ella.
Uno puede ser el maestro de lo que hace, pero nunca de lo que siente.
Es una cosa deliciosa poder escribir. Ya no ser tú mismo, sino moverte en todo un universo de tu propia creación.
El autor debe estar en su obra como Dios en el universo: presente en todas partes pero en ninguna visible.
Siempre es triste dejar un lugar al que uno sabe que nunca volverá. Tales son las melancolías por viajar: quizás son una de las cosas más gratificantes de los viajes.
No hay una partícula de vida que no contenga poesía dentro de ella.
El arte de la escritura es el arte de descubrir lo que uno cree.
No hay verdad. Sólo hay percepción.
Traté de descubrir, en el rumor de bosques y olas, palabras que otros hombres no podían escuchar, y levanté mis oídos para escuchar la revelación de su armonía.
Cuanto más rápido se adhiere la palabra al pensamiento, más hermoso es el efecto.
La estupidez radica en querer sacar conclusiones.
Al tratar de entender todo, todo me hace soñar.
Nada es más humillante que ver a los idiotas triunfar en empresas en las que hemos fracasado.
Somos un hilo, y queremos conocer toda la tela.
Escribir historia es como beber un océano y mear una taza.
Todo el sueño de la democracia es elevar al proletariado al nivel de estupidez alcanzado por el burgués.
He soñado mucho y he hecho muy poco.
Nuestra ignorancia de la historia nos hace calumniar nuestros propios tiempos. La persona común vive hoy mejor que un rey hace un siglo, ¡Pero es desagradecida!
No hay que confundir manzanas con naranjas, mujeres con amor, vida con felicidad…
Qué cosa tan horrible es la vida, ¿No es así? Es como una sopa con muchos pelos flotando en la superficie. Sin embargo, tienes que comerla.
Ella quería morir, pero también quería vivir en París.
Se necesita una voluntad sobrehumana para escribir, y solo soy un hombre.
No se debe desesperar ni desear la muerte, porque los otros hayan muerto.
¿No necesitaba el amor, como las plantas indias, de un adecuado terreno y de una especial temperatura?
Llegó la primavera, y con los primeros calores, al florecer los perales, experimentó ahogos.
¿Es que iba a ser eterna aquella vida miserable? ¿Es que no iba a salir nunca de ella? ¿Acaso no valía ella tanto como las que eran felices?
El universo se encerraba para él en el sedoso contorno de sus faldas, y como se reprochase no quererla lo suficiente, acuciado por el ansia de volverla a ver, regresaba a toda prima y subía la escalera, palpitante el corazón.
Todas las leyes de la física, lo que nos prueba de paso que los curas viven hundidos en una ignominiosa ignorancia y que se esfuerzan por arrastrar a los pueblos en su caída.
¿Hay nada mejor que pasar la noche con un libro, en un rincón, junto al fuego, mientras el viento azota las vidrieras y brilla la lámpara?
Gustaba del mar a causa de sus tempestades, y de los verdores, tan solo cuando brotaban entre las ruinas. Necesitaba extraer de las cosas un como personal provecho, y rechazaba por inútil cuanto no contribuía al consumo inmediato de su corazón.
El deber no es otro que sentir lo grande, adorar lo bello y no aceptar, con las ignominias que nos impone, todos los convencionalismos sociales.
En medio de su aburrimiento, piensa en el amor, como la carpa piensa en el agua sobre la mesa de la cocina.
¿Por qué nos hemos conocido nosotros? ¿Qué azar lo ha querido? No cabe duda de que, a través de las distancias, como dos ríos que corren para reunirse, nuestros íntimos destinos nos han empujado hasta ponernos frente a frente.
La tolerancia es el medio más seguro para ganarse las conciencias.
La palabra es un laminador que alarga siempre los sentimientos.
El denigrar a los que amamos es cosa que siempre nos aparta un poquito de ellos. No hay que tocar a los ídolos: algo de su dorada capa se queda entre los dedos.
¡Cómo envidiaba los inefables sentimientos de amor que pretendía representarse a través de los libros!
Siempre hay detrás de la muerte de alguien como una estupefacción que se desprende, tan difícil es comprender esta llegada inesperada de la nada y resignarse a creerlo.
La naturaleza exterior nos avergüenza: es de una serenidad desoladora para nuestro orgullo.
En mi pobre vida, tan vulgar y tranquila, las frases son aventuras y no recojo otras flores que las metáforas.
La duda… es una enfermedad que proviene del conocimiento y lleva a la locura.