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Frases célebres de Federico García Lorca
73 frases
Todas las cosas tienen su misterio, y la poesía es el misterio que tienen todas las cosas
Desechad tristezas y melancolías. La vida es amable, tiene pocos días y tan sólo ahora la hemos de gozar.
Mira a la derecha y a la izquierda del tiempo y que tu corazón aprenda a estar tranquilo
Cuando sale la luna se pierden las campanas y aparecen las sendas impenetrables Cuando sale la luna, el mar cubre la tierra y el corazón se siente isla en el infinito.
La luna vino a la fragua, Con su polisón de nardos
Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir.
La poesía no quiere adeptos, quiere amantes
La suerte viene a quien menos la aguarda
Sólo el misterio nos hace vivir. Sólo el misterio
El más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta
El que quiere arañar la luna, se arañará el corazón
Siento mi pecho lleno de corazoncillos, como de cascabeles
No creo que ningún artista trabaje en estado de fiebre
Quiero llorar porque me da la gana
La mujer no ha nacido para que se la comprenda, sino para que se la ame
El hombre famoso tiene la amargura de llevar el pecho frío y traspasado por linternas sordas que dirigen sobre ellos otros
Callar y quemarse es el castigo más grande que nos podemos echar encima
Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse y que forman algo así como un misterio
Esperando, el nudo se deshace y la fruta madura
La soledad es la gran talladora del espíritu
En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida
El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana. Y al hacerse humana habla y grita, llora y se desespera
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña
La armonía hecha carne, tú eres el resumen genial de lo lírico. En ti duerme la melancolía, el secreto del beso y del grito
La agonía física, biológica, natural de un cuerpo por hambre, sed o frío dura poco, muy poco. Pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida
Porque tú crees que el tiempo cura y que las paredes tapan, y no es verdad, no es verdad.
Nuestro ideal no llega a las estrellas: es sereno, sencillo. Quisiéramos hacer miel como abejas, o tener dulce voz o fuerte grito, o fácil caminar sobre las hierbas o senos donde mamen nuestros hijos
Hay cosas encerradas dentro de los muros que, si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo
La traducción destroza el espíritu del idioma
Los árboles que cantan se tronchan y se secan. Y se tornan llanuras las montañas serenas. Mas la canción del agua es una cosa eterna
No soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja, sino un pulso herido que presiente el más allá
En un arca de besos de bocas ya cerradas, es eterna cautiva, del corazón hermana
La historia no sólo se verifica en la poesía sino que, gracias a ella, se condensa, adquiere un sentido, crea imágenes y los símbolos en que los americanos se reconocen
A quien dices el secreto das tu libertad
El primer beso que supo a beso y fue para mis labios niños como la lluvia fresca
Nada turba los siglos pasados. No podemos arrancar un suspiro de lo viejo
Tener un hijo no es tener un ramo de rosas
La creación poética es un misterio indescifrable, como el misterio del nacimiento del hombre. Se oyen voces, no se sabe de dónde, y es inútil preocuparse de dónde vienen
Hay dulzura infantil en la mañana quieta
Un reposo claro y allí nuestros besos, lunares sonoros del eco, se abrirían muy lejos. Y tu corazón caliente, nada más
La noche no quiere venir para que tú no vengas, ni yo pueda ir. Pero yo iré, aunque un sol de alacranes me coma la sien
Los pueblos son libros. Las ciudades periódicos mentirosos
Los dos elementos que el viajero capta en la gran ciudad son arquitectura extrahumana y ritmo furioso. Geometría y angustia
Llena pues de palabras mi locura o déjame vivir en mi serena noche del alma, para siempre oscura
Hay almas a las que uno tiene ganas de asomarse, como a una ventana llena de sol
El lenguaje del pueblo pone los versos en diminutivo. Nada tan incitante para la confidencia y el amor
¡Qué trabajo nos cuesta traspasar los umbrales de todas las puertas!
Oye, hijo mío, el silencio. Es un silencio ondulado, un silencio donde resbalan valles y ecos y que inclina las frentes hacia el suelo
Cada minuto, cada persona, cada actitud puede ser el germen de una obra dramática. Cada criatura que nos tropezamos va pasando a través de su vida por climas dramáticos diferentes, en combinación infinita hasta su última escena en que se tiende para morir
La nieve del alma tiene copos de besos y escenas que se hundieron en la sombra o en la luz del que las piensa
¡No me mires más! Si quieres te daré mis ojos, que son frescos, y mis espaldas para que te compongas la joroba que tienes
Si la esperanza se apaga y la Babel se comienza, ¿qué antorcha iluminará los caminos en la Tierra?
¡Es tan triste la vida en el cementerio! ¡Rana, empieza tu cantar!
Quiero dormir un rato, un rato, un minuto, un siglo; pero que todos sepan que no he muerto; que hay un establo de oro en mis labios; que soy un pequeño amigo del viento del Oeste; que soy la sombra inmensa de mis lágrimas
Pero el dos no ha sido nunca un número porque es una angustia y su sombra
Tú nunca entenderás lo que te quiero, porque duermes en mí y estás dormido. Yo te oculto llorando, perseguido por una voz de penetrante acero
El otoño vendrá con caracolas, uva de niebla y montes agrupados, pero nadie querrá mirar tus ojos, porque te has muerto para siempre
¡Hay que dar el perfume que encierran nuestras almas! Hay que ser todo cantos, todo luz y bondad. ¡Hay que abrirse del todo frente a la noche negra, para que nos llenemos del rocío inmortal!
Lo que más me importa es vivir
Corazón. ¿Por qué mandas en mí, si yo no quiero?
El chino bueno está más cerca de mí que el español malo.
Somos de la poesía secreta.
Vamos al rincón oscuro, donde yo siempre te quiera, que no me importa la gente, ni el veneno que nos echan.
La nieve está cayendo en el campo desierto de mi vida, y mis esperanzas, que deambulan lejos, tienen miedo de congelarse o perderse.
Muerte, muerte cruel, deja una rama verde por amor.
He llegado a la línea donde cesa la nostalgia y la gota de llanto se transforma alabastro de espíritu.
Sé que no hay un camino recto. No hay un camino recto en este mundo. Solo un laberinto gigante de cruces e intersecciones.
La poesía es algo que anda por las calles.
El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana.
El amor es el único que puede llenar de luz la oscuridad más grande.
No hay más realidad que la que sentimos.
Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whitman, contra el niño que escribe nombre de niña en su almohada, ni contra el muchacho que se viste de novia en la oscuridad del ropero, ni contra los solitarios de los casinos que beben con asco el agua de la prostitución, ni contra los hombres de mirada verde que aman al hombre y queman sus labios en silencio. Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades, de carne tumefacta y pensamiento inmundo, madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño del Amor que reparte coronas de alegría.
La poesía es algo que anda en la calle.