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Frases célebres de Epicuro
70 frases
La muerte no es nada para nosotros
Si no eres Sócrates, debes vivir como si quisieras ser Sócrates
Sólo hay un camino hacia la felicidad y es dejar de preocuparse por las cosas que están más allá del poder de nuestra voluntad
Llegará un momento en que creas que todo ha acabado. Ese será el principio.
No ha de ser dichoso el joven, sino el viejo que ha vivido una hermosa vida
¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia.
La justicia es la venganza del hombre social, como la venganza es la justicia del hombre salvaje
Es una locura que un hombre rece a los dioses por lo que tiene el poder de obtener por sí mismo.
Llegará un momento en que creas que todo ha terminado. Ese será el principio.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
El más grande fruto de la autosuficiencia es la libertad.
Toda amistad es deseable por sí misma.
¿Dios está dispuesto a prevenir la maldad pero no puede? Entonces no es omnipotente. ¿No está dispuesto a prevenir la maldad, aunque podría hacerlo? Entonces es perverso. ¿Está dispuesto a prevenirla y además puede hacerlo? Si es así, ¿por qué hay maldad en el mundo? ¿No será que no está dispuesto a prevenirla ni tampoco puede hacerlo?
Vive oculto.
La filosofía es una actividad que con discursos y razonamientos procura la vida feliz.
Nada es suficiente para quien poco es lo suficiente.
El que se olvida de los bienes gozados en el pasado es ya viejo hoy.
Debemos buscar a alguien con quien comer y beber antes de buscar algo que comer y beber, pues comer solo es llevar la vida de un león o un lobo.
A quien no contenta lo pequeño, nada le contentará.
Es impío no el que suprime a los Dioses, sino el que los conforma a las opiniones de los mortales.
¿Dioses? Tal vez los haya. Ni lo afirmo ni lo niego, porque no lo sé ni tengo medios para saberlo. Pero sé, porque esto me lo enseña diariamente la vida, que si existen ni se ocupan ni se preocupan de nosotros.
No tenemos tanta necesidad de ayuda de parte de los amigos, cuanto de la certeza de la ayuda.
El que dice que todo acontece por necesidad nada puede objetar al que niega que todo acontece por necesidad, pues esto mismo afirma que acontece por necesidad.
Así como el sabio no escoge los alimentos más abundantes, sino los más sabrosos, tampoco ambiciona la vida más prolongada, sino la más intensa.
Juzgamos mejores que los placeres muchos dolores porque se consigue para nosotros un placer mayor.
Es absurdo pedir a los dioses lo que cada uno es capaz de procurarse por sí mismo.
El necio, entre otros males, posee éste: siempre trata de comenzar su vida.
El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo.
La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo.
Acostúmbrate a pensar que la muerte para nosotros no es nada, porque todo el bien y todo el mal residen en las sensaciones, y precisamente la muerte consiste en estar privado de sensación. Por tanto, la recta convicción de que la muerte no es nada para nosotros nos hace agradable la mortalidad de la vida; no porque le añada un tiempo indefinido, sino porque nos priva de un afán desmesurado de inmortalidad.
El sabio no se esforzará en dominar el arte de la retórica y no intervendrá en política ni querrá ser rey.
Lo insaciable no es la panza, como el vulgo afirma, sino la falsa creencia de que la panza necesita hartura infinita.
Nadie, al ver el mal, lo elige, sino que se deja engañar por él, como si fuera un bien respecto a un mal peor.
Quien un día se olvida de lo bien que lo ha pasado se ha hecho viejo ese mismo día.
Retírate dentro de ti mismo, sobre todo cuando necesites compañía.
Todo el mundo se va de la vida como si acabara de nacer.
Una ira desmesurada engendra la locura.
La necesidad está dentro del mal, pero no hay causa, dianoética, alguna de vivir con necesidad.
El placer es el principio y el fin de una vida feliz.
El más grande fruto de la justicia es la serenidad del alma.
El que menos necesita del mañana es el que avanza con más gusto hacia él.
Debemos meditar, por tanto, sobre las cosas que nos reportan felicidad, porque, si disfrutamos de ella, lo poseemos todo y, si nos falta, hacemos todo lo posible para obtenerla.
Así pues, la muerte no es real ni para los vivos ni para los muertos, ya que está lejos de los primeros y, cuando se acerca a los segundos, éstos han desaparecido ya.
Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven.
Si lo malo que dicen de ti es verdad, corrígete. Si es mentira, ríete.
La prudencia es el más excelso de todos los bienes.
No es posible vivir feliz si no se lleva una vida bella, justa y virtuosa; ni llevar una vida bella, justa y virtuosa sin ser feliz.
No es lo que tenemos, sino lo que disfrutamos lo que constituye nuestra abundancia.
Prefiero ser el primero en un pequeño pueblo ibérico que segundo en Roma.
La manía de hablar siempre y sobre toda clase de asuntos es una prueba de ignorancia y de mala educación, y uno de los grandes azotes del trato humano.
No desarrollas el coraje siendo feliz en tus relaciones personales diarias. Lo desarrollas sobreviviendo a tiempos difíciles y desafiando la adversidad.
La riqueza requerida por la naturaleza es limitada y es sencilla de adquirir, pero la riqueza requerida por ideales vanos se extiende hasta el infinito.
Busca el placer que no venga seguido de ningún dolor.
Para hacer feliz a un hombre, no le des riquezas. Quítale deseos.
Quien afirma que aún no le ha llegado la hora o que ya le pasó la edad, es como si dijera que para la felicidad no le ha llegado aún el momento o que ya lo dejó atrás.
El hombre es rico desde que se ha familiarizado con la escasez.
Los pilotos habilidosos ganan su reputación de tormentas y tempestades.
También en la moderación hay un término medio y quien no da con él es víctima de un error parecido al de quien se excede por desenfreno.
El hombre no es hijo de las circunstancias, sino que las circunstancias son las criaturas del hombre.
De todas las cosas que la sabiduría provee para hacernos completamente felices, la mayor es la posesión de la amistad.
El cuerpo, en lances de amor, es parte indispensable del alma.
Vale más ser desgraciado y racional que feliz y falto de razón.
La riqueza no consiste en tener muchas posesiones, sino en tener pocas carencias.
No eches a perder lo que tienes deseando lo que no tienes; recuerda que lo que tienes ahora fue una vez cosas que solo deseabas.
El permanecer oculto no sirve de nada al pecador; pues aunque consiga encontrar un buen escondrijo le falta la confianza.
Para tener verdadera libertad hay que ser esclavo de la filosofía.
El arte de vivir bien y el arte de morir bien son uno.
La desgracia de los sabios es mejor que la prosperidad de los necios.
La libertad y la anarquía son los mayores frutos de la autarquía.
Cuanto mayor es la dificultad, mayor gloria en superarla.