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Frases célebres de Edmund Burke
109 frases
Debemos obedecer la ley del cambio; es la ley más poderosa de la naturaleza.
Aquellos que no conocen la historia están condenados a repetirla
Nuestra paciencia conseguirá más cosas que nuestra fuerza
Leer sin reflejar es como comer sin digerir
La belleza es una promesa de felicidad
El amor celoso enciende su antorcha en el fuego de las furias.
A medida que las artes progresan hacia su perfección, la ciencia de la crítica progresa con la misma rapidez.
La ciencia se corrompe con facilidad si dejamos que se estanque.
El dinero es el sustituto técnico de Dios.
Los abusos son como los viejos caducos: llega un tiempo en que dejan de infundir respeto.
Después del amor, la simpatía es la pasión divina del corazón humano.
Bien sabido es que la ambición tanto puede volar como arrastrarse.
Ningún grupo puede actuar con eficacia si falta el concierto; ningún grupo puede actuar en concierto si falta la confianza.
La religión es esencialmente el arte y la teoría de la reconstrucción del hombre.
Las malas leyes son el peor tipo de tiranía.
Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada.
El pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión.
Las personas que nunca se preocupan por sus antepasados jamás mirarán hacia la posteridad.
Si no es necesario cambiar, es necesario no cambiar.
Ninguna obra de arte puede ser grande sino en la medida en que engaña; ser otra cosa sólo es prerrogativa de la naturaleza.
La superstición es la religión de las mentes débiles.
No deberías hacer lo que te diga un abogado, sino lo que la humanidad, razón y justicia te dicen.
El miedo es el más ignorante, el más injurioso y el más cruel de los consejeros.
¿Hay que tolerar la intolerancia?
Ninguna pasión elimina tan eficazmente la capacidad de actuar y de razonar de la mente como lo hace el miedo.
Alguien dijo que un rey puede hacer un noble, pero no puede hacer un caballero.
El camino del espíritu humano es lento.
La tiranía de una multitud es una tiranía multiplicada.
La sociedad humana constituye una asociación de las ciencias, las artes, las virtudes y las perfecciones.
En una democracia, la mayoría de los ciudadanos es capaz de ejercer la más cruel represión contra la minoría.
Nunca desesperes. Pero si a ello llegas, sigue trabajando a pesar de la desesperación.
Es preciso resistirse humanamente a la idea, especulativa o práctica, de que está dentro de las competencias del Gobierno, en cuanto tal Gobierno, o incluso de los ricos, por el hecho de ser ricos, proporcionar a los pobres aquellos bienes necesarios que la Divina Providencia ha querido arrebatarles temporalmente.
No puede aspirar a obrar grandes cosas sino aquel que tiene capacidad para sufrir mucho.
La falsedad tiene una perenne primavera.
Las leyes, como las casas, se apoyan unas a otras.
La ley es la seguridad del pueblo, la seguridad de cada uno de los gobernados y la seguridad de cada uno de los gobernantes.
Feliz aquel que fue joven en su juventud, feliz aquel que supo madurar a tiempo.
La primera y la más simple emoción que descubrimos en la mente humana es la curiosidad.
Libertad, también debe ser limitada para ser poseída.
El propio vicio pierde la mitad de su maldad cuando pierde toda su grosería.
La adulación corrompe tanto a quien la recibe como a quien la da.
Lo que alguna vez desune a los hombres de Dios, también desune a los hombres de los hombres.
Alguien que confunda el bien y el mal es un enemigo del bien.
¡La prensa, el cuarto poder!
De la misma forma que la riqueza es poder, todo poder atrae infaliblemente hacia sí la riqueza por uno u otro medio.
Un gran educador: el tiempo.
La edad del caballero ha pasado. Le ha sucedido la de los sofistas, los economistas, los calculadores; y la gloria de Europa se ha extinguido para siempre.
Las concesiones del débil son concesiones del miedo.
Mientras la vergüenza vela, la virtud no se extingue del todo en el corazón; ni la moderación será completamente exiliada de las mentes de los tiranos.
Los reyes serán los tiranos por política cuando los sujetos sean rebeldes por principio.
El hombre según su condición no es más que un animal religioso.
Vuestro representante os debe, no sólo su laboriosidad, sino también su juicio; y traiciona en lugar de servirte si lo sacrifica a tu opinión.
Entre la astucia y la credulidad, la voz de la razón queda sofocada.
El desprecio no es algo que deba de ser odiado. Puede ser soportado con una mente calmada e imparcial.
Muchas veces, una cena ligera, un sueño tranquilo y una mañana serena envalentonaron hasta el heroísmo a un hombre que, con un estómago pesado, pocas horas de sueño y una mañana lluviosa, habría sido un cobarde.
La libertad, y no la esclavitud, es el antídoto de la anarquía; de la misma manera que la religión, no el ateísmo, es el verdadero remedio de la superstición.
Leer sin reflexionar es como comer sin digerir.
Es la naturaleza de todas las grandezas de no ser exactos.
Todas las leyes humanas son, propiamente hablando, sólo declarativas; no tienen poder sobre la sustancia de la justicia original.
Ya sé fue para siempre aquella sensibilidad de los principios, aquella castidad del honor, que sentía una mancha como una dolorosa herida.
Una guerra jamás deja a una nación en el mismo lugar en que la halló.
Una grandísima parte de los males que afligen al mundo derivan de las palabras.
No podemos luchar contra el futuro. El tiempo está de su parte.
Los hombres que se arruinan lo hacen siempre por el lado de sus inclinaciones naturales.
Las palabras de un poeta son ya actos.
Entre más grande es el poder, es más peligroso su abuso.
La tolerancia es buena para todos, o no es buena para nadie.
Hay un límite en el que la tolerancia deja de ser una virtud.
La educación es la mejor defensa de las naciones.
No hay que juzgar siempre de la generalidad de la opinión por el ruido de la aclamación.
La costumbre es el alma de los estados.
Antes de felicitarnos por dar libertad a las gentes debemos preguntarnos qué harán con ella.
El mayor error lo comete quien no hace nada porque sólo podría hacer un poco.
La costumbre nos reconcilia con todo.
¿Pero qué es la libertad sin sabiduría y sin virtud? Es el mayor de todos los males posibles; porque es insensatez, vicio y locura, sin tutela ni restricción.
La mujer no está hecha para ser la admiración de todos, sino la felicidad de uno.
Nosotros, el pueblo, deberíamos ser juiciosos, y comprender que no es mediante la ruptura de las leyes del comercio, cómo podremos tener esperanzas de mitigar el Divino disfavor.
Las leyes del comercio son las leyes de la Naturaleza y, por consiguiente, las leyes de Dios.
Nadie puede hipotecar su injusticia como prenda de su fidelidad.
¡Qué sombras somos, y qué sombras perseguimos!
La libertad abstracta, al igual que otras simples abstracciones, no puede ser encontrada.
Como los fines de la misma no pueden ser alcanzados en muchas generaciones, en esta asociación participan no sólo los vivos, sino también los que han muerto y los que están por nacer.
El favoritismo nos grava más pesadamente que muchos millones de deuda.
Creen muchos que la moderación es una especie de traición.
Si nosotros dominamos a nuestra riqueza, seremos ricos y libres. Por otro lado si nuestra riqueza nos domina, seremos pobres.
Nuestro antagonista es nuestro ayudante.
Las diversas especies de gobierno compiten entre sí en lo absurdo de sus constituciones y en la opresión que hacen sufrir a sus súbditos. Tómenlos bajo la forma que les plazca, en efecto no son más que un despotismo.
Los que no conocen la historia están destinados a repetirla.
El precoz y previsor miedo es la madre de la seguridad.
Como es el más desvergonzado, también es el más intrépido. Ningún hombre aprehende en su persona que pueda ser sujeto de castigo.
Agradar cuando se recaudan impuestos y ser sabio cuando se ama son virtudes que no han sido concedidas a los hombres.
El que lucha contra nosotros, fortalece nuestros nervios y agudiza nuestra habilidad.
La aprobación de sus propios actos tiene para ellos la apariencia de un juicio público a su favor. Una democracia perfecta es, por tanto, la cosa más desvergonzada del mundo.
Nunca puedes planear el futuro a través del pasado.
No necesito excusarme ante Su Señoría, ni, creo, ante ningún hombre honesto, por el celo que he mostrado en esta causa; porque es un celo honesto, y por una buena causa.
Considerad los estragos cometidos en las entrañas de todas las repúblicas.
La pasión por la fama: una pasión que es un instinto de todas las almas grandes.
El hombre no es una creación terminada.
Ningún grupo puede actuar con confianza si no se halla ligado por opiniones comunes, afectos comunes, intereses comunes.
Los reyes son ambiciosos; la nobleza altiva; y el populacho tumultuoso e ingobernable.
Vicios que podrían obtener poco apoyo de un estado de naturaleza, pero que florecen y florecen en la ranciedad de la sociedad política.
He defendido la religión natural contra una confederación de ateos y teólogos. Ahora abogo por la sociedad natural contra los políticos, y por la razón natural contra los tres.
Quejarse de los tiempos en que vivimos, murmurar de los actuales gobernantes, lamentarse del pasado y concebir extravagantes esperanzas para lo futuro, todas ellas son disposiciones comunes a la mayor parte de los hombres.
El dinero solo tiene valor en la medida en que se gasta
Cuanto mayor es el poder, más peligroso es el abuso.
Hay un límite en que la tolerancia deja de ser virtud.
Nada es tan fatal para la religión como la indiferencia.
Hay un momento límite en el que la paciencia deja de ser virtud.
Hay una sabiduría valiente; También hay una falsa prudencia de reptiles, resultado no de precaución sino de miedo.