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Frases célebres de Charles Baudelaire
111 frases
El Odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida.
Desconfiad de la luna y de las estrellas, de la Venus de Milo, de los lagos, de las guitarras, de las escaleras de cuerda y de todas las novelas y novelerías. ¡Pero amad vigorosamente, arrogantemente, ferozmente, a la mujer que améis!
El amor es un crimen que no puede realizarse sin cómplice
Cuando era joven viví una tormenta constante, aunque de vez en cuando los soles brillantes atravesaban. Así nacieron en mi jardín pocos frutos rojos. La lluvia y los truenos tuvieron mucho que ver.
Apenas puedo concebir un tipo de belleza en el que no hay melancolía
Dios creó al gato para que el hombre pudiera acariciar al león
El baile puede revelar todo el misterio que la música concede.
¿Cuántas veces habré de sacudir mis cascabeles y besar tu frente ruin, triste caricatura?
Para el niño, amante de mapas y grabados, el universo es igual a su inmenso apetito.
Mostradnos en los estuches de vuestras ricas memorias esas joyas admirables, hechas de astros y éteres.
Que procedas del cielo o del infierno, qué importa.
Para conocer la dicha hay que tener el valor de tragársela.
Espantoso juego del amor, en el cual es preciso que uno de ambos jugadores pierda el gobierno de sí mismo.
¿Cuántas flechas he de malgastar, oh carcaj mío, para dar en ese blanco de místico carácter?
A decir verdad, temo que mi celo no me haya traído felicidad.
Por unas horas no hemos de poseer el silencio, si no el reposo.
Para no ser los esclavos martirizados del tiempo, embriagaos, ¡embriagaos sin cesar!, con vino, poesía o virtud, como gusten.
Creo que hay pocos ejemplos de una vida más dilapidada que la mía.
La irregularidad, es decir, lo inesperado, la sorpresa o el estupor son elementos esenciales y característicos de la belleza.
¡Oh, Belleza! ¡monstruo enorme, horroroso, ingenuo! Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puerta de un infinito que amo y jamás he conocido.
Un libro es un jardín, un huerto, un almacén, una fiesta, una empresa por el camino, un consejero, una multitud de consejeros.
El mejor remedio contra todos los males es el trabajo.
Es a través de los sueños que el hombre se comunica con el mundo de sombras que lo rodea.
Es hermosa y más que hermosa: es sorprendente.
La capacidad de soñar es una habilidad divina y misteriosa.
Sé siempre un poeta, incluso en prosa.
La Humanidad locuaz, que en su genio porfía y loca, hoy como antes, con la luz por testigo, grita a Dios, en su colérica agonía.
Para trabajar basta con estar convencido de una cosa: que trabajar es menos aburrido que divertirse.
¡Yo soy la herida y el cuchillo!
¡Hombre libre, siempre adorarás el mar! El mar es tu espejo; contemplas tu alma En el desarrollo infinito de su oleaje, Y tu espíritu no es un abismo menos amargo.
Hay mujeres que inspiran deseos de vencerlas o de gozarlas; pero ésta infunde el deseo de morir lentamente ante sus ojos.
Tus ojos vacíos están colmados de visiones nocturnas, y veo una y otra vez reflejados sobre tu tez La locura y el horror, fríos y taciturnos.
Una gran sonrisa es un bello rostro de gigante.
El más grande honor del poeta es cumplir exactamente con lo que había proyectado hacer.
El más irreparable de los vicios es hacer el mal por necedad.
¿Qué es el amor? El anhelo de salir de uno mismo.
¿Qué le importa la condena eterna a quien ha encontrado por un segundo lo infinito del goce?
Quien no sabe poblar su soledad, tampoco sabe estar solo entre multitud atareada.
La danza puede revelar todo lo misterioso que está oculto en la música, y tiene el mérito adicional de ser palpable y humano.
Sus ojos son de astros en que centellea vagamente el misterio, y su mirada ilumina como el relámpago: es una explosión en las tinieblas.
No despreciéis la sensibilidad de nadie. La sensibilidad de cada cual es su genio.
El arte es largo y el tiempo es corto.
Este poder necesita la soledad para desarrollarse libremente; cuanto más se concentra, más probable es que uno sueñe plena y profundamente.
Lo negro en ella abunda; y es nocturno y profundo cuanto inspira.
La danza es poesía con brazos y piernas.
Para no sentir el horrible peso del Tiempo que os fatiga la espalda y os inclina hacia la tierra, tenéis que embriagaros sin tregua. Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como queráis. Pero embriagaos.
Para el comerciante, incluso la honestidad es una especulación financiera.
La soledad es el estado propio del genio y del elegido.
Dios sería injusto si nosotros no fuéramos culpables.
Lo que es creado por el espíritu es más vivo que la materia.
Habría que añadir dos derechos a la lista de derechos humanos: el derecho al desorden y el derecho a marcharse.
La energía en el placer crea malestar y sufrimiento positivo.
Más de una flor despliega con pesar su perfume dulce como un secreto en las soledades profundas.
El vino se parece al hombre: nunca se sabe hasta qué punto se le puede apreciar o despreciar, amar u odiar.
El veneno del poder que enerva al déspota.
Yo sé que el dolor es la nobleza única.
Jamás es excusable ser malvado, pero hay cierto mérito en saber que uno lo es.
Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar.
La extrañeza es un ingrediente necesario en la belleza.
Soñar magníficamente no es un don dado a todos los hombres, e incluso para aquellos que lo poseen.
No se puede hacer nada excepto poco a poco.
Dios es el único ser que para reinar no tuvo ni siquiera necesidad de existir.
¡Qué grande es el mundo a la luz de las lámparas! ¡Y qué pequeño es a los ojos del recuerdo!
El gusano roerá tu piel como un remordimiento.
El amor puro es un sol cuya intensidad absorbe todas las demás tareas.
Puede decirse que los hombres se duermen diariamente con una audacia que parecería incomprensible si no supiéramos que es el resultado de la ignorancia del peligro.
El placer nos gasta. El trabajo nos fortifica. Elijamos.
El enamorado, jadeante, inclinado sobre su bella tiene el aspecto de un moribundo acariciando su tumba.
¡Qué aburrido escritor! ¡Un polvoriento desenterrador de crónicas! Un fastidioso montón de descripciones desordenada.
La vida es un hospital donde cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama. Este quisiera sufrir frente al calefactor, y aquél cree que mejoraría junto a la ventana.
Ser un hombre servil siempre me ha parecido una cosa repugnante.
La risa es satánica, por lo tanto, es profundamente humana.
Las naciones son como ciertas familias: solo a pesar suyo tienen grandes hombres.
La más hermosa de las jugadas del Diablo es persuadirte de que no existe.
Existen sólo tres seres que son dignos del respeto: el sacerdote, el soldado, el poeta. Saber, matar, crear.
A cada minuto nos sentimos aplastados por la idea y la sensación del tiempo.
Soy como un pintor que un dios burlón condena a pintar, ¡Ah! Sobre las tinieblas; Oh, cocinero de apetitos fúnebres, yo hago hervir y como mi corazón.
No se puede olvidar el tiempo más que sirviéndose de él.
Nuestros pecados son testarudos, nuestros arrepentimientos cobardes.
Recordar es sólo una nueva forma de sufrimiento.
En un acto social, cada uno disfruta de los demás.
Lo que no es ligeramente deforme presenta un aspecto inservible.
Tú me has dado tu barro y yo lo he convertido en oro.
La modernidad es lo transitorio, lo fugaz, lo contingente, la mitad del arte.
Los años no dejan inválidos más que a nuestros miembros, y nosotros hemos deformado las pasiones.
Los que dicen 'Yo tengo mala suerte' son los que todavía no han tenido suficientes éxitos y lo ignoran.
Una sucesión de pequeñas voluntades consigue un gran resultado.
¡No renuncies jamás a tus sueños, los cuerdos nada saben del sueño admirable de un loco!
Aquel que nunca se despertó en un lecho anónimo, al lado de un rostro que ya no volverá a ver, y no salió de un burdel al alba, con ganas de tirarse a un río por asco físico de la existencia, se ha perdido algo.
Un encanto es una botella de vino, una esposa es una botella de vino.
El genio no es más que la infancia recuperada a voluntad.
La fatalidad posee una cierta elasticidad que se suele llamar libertad humana.
Si la palabra no existe, invéntala; pero primero asegúrese de que no existe.
Nos hacemos pagar largamente nuestras confesiones, Y entramos alegremente en el camino cenagoso, creyendo con viles lágrimas lavar todas nuestras manchas.
Lo bello siempre es extraño.
Consentir que nos condecoren es reconocer al Estado o al príncipe el derecho de juzgarnos, ilustrarnos, etc.
No busques más mi corazón; las bestias lo han devorado.
¿Qué es el arte? Prostitución.
Alimentamos nuestros amables remordimientos, Como los mendigos nutren su miseria.
Un hombre sano puede pasar dos días sin comer, pero no sin poesía.
Lo maravilloso nos envuelve y nos empapa como la atmósfera, y, sin embargo, no lo vemos.
Manejar hábilmente un lenguaje es practicar alguna especie de hechicería evocadora.
No hay placer más dulce que el de sorprender a un hombre dándole más de lo que espera.
Aguanta y persiste; el dolor actual te será de provecho en otra ocasión.
Casi toda nuestra originalidad proviene del sello que el tiempo imprime en nuestra sensibilidad.
¡Cuán hermoso es el sol cuando fresco se levanta, como una explosión dándonos su buen día!
Hombre libre, siempre querrás al mar.
El mar es tu espejo; en la sucesión infinita de las ondas tu alma se refleja, y tu espíritu no es un abismo menos amargo.
Todo es reparable, aún estamos a tiempo. ¡Quién sabe si hasta placeres nuevos!
No puedo comprender cómo un hombre de honor puede tomar un periódico en sus manos sin estremecerse de asco.
Para no ser los esclavos martirizados del tiempo, embriagaos, ¡embriagaros sin cesar! con vino, poesía o virtud, a vuestra guisa.