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Frases célebres de Antonio Gala

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La felicidad es darse cuenta que nada es demasiado importante Hay dos "eses", sensibilidad y sentido común, que deberían ser obviedades, que deberían casi darse por hechas, pero por desgracia son valores cada vez más escasos El dolor es más fuerte entre los más fuertes. Como el cáncer La melancolía, como la tristeza, es un sentimiento que mancha. La alegría me parece el don donde nos encontramos. Nuestra sociedad ha llegado a un momento en que ya no adora al becerro de oro, sino al oro del becerro. La dictadura se presenta acorazada porque ha de vencer. La democracia se presenta desnuda porque ha de convencer. No finjas más, no ocultes la excesiva hambre de mí que te arde en la mirada. Era invierno; llegaste y fue verano. Cuando llegue el verano verdadero, ¿qué será de nosotros? Al poder le ocurre como al nogal, no deja crecer nada bajo su sombra. Fue a la vera del mar, a medianoche. Supe que estaba Dios, y que la arena y tú y el mar y yo y la luna éramos Dios. Y lo adoré. Nadie podrá decir que un nido calentito y dichoso dará de sí muy grandes personas. La inadaptación a lo imperfecto es lo que mejora al hombre. Una casa es un lugar donde uno es esperado A la política se dedican quienes no sirven para otra cosa. Mugía el toro de dolor, bramaba de dolor, llenaba el aire, clamaba al cielo en vano. Los peones lo mareaban con los capotes y de repente miró hacia mí, con la inocencia de todos los animales reflejado en su rostro, pero también con una imploración. Cada uno es heredero de sí mismo, escribió Rabelais refiriéndose a las calendas griegas. Pues bien, hemos llegado a ellas. Ahora nada es como era. Ahora se nos plantea el gran problema: estamos solos y hemos de elegir. Somos, en teoría, libres; somos, en teoría: amos de nuestro destino; tenemos que buscar nuestra propia identidad a través de nuestras particulares experiencias. Tal es nuestra necesidad primera; ser uno mismo. Y es mejor que lo seamos sin auxilios ajenos, tan mediatizadores. Ser uno mismo y ser feliz: qué provecto de vida. Quizá la fuente de la felicidad, si es que la tiene, esté en nuestro interior. Quizá consista en preservar el propio yo, no otro, y no en ser nunca otro por bueno que parezca. Quizá consista en aceptarse reflexiva y dócilmente como se es, y desplegarse. El amor es la poesía de los sentidos. Pero hay poesías malísimas… El amor perfecto es una amistad con momentos eróticos. El escritor, muchas veces, es como un caballo de carreras que ha perdido su jinete y ya no sabe por qué está corriendo ni dónde está la meta y, sin embargo, se le exige seguir corriendo aunque no sepa ni hacia dónde ni por qué razón. El que no ama siempre tiene razón: es lo único que tiene. En una rosa caben todas las primaveras. Esta sociedad nos da facilidades para hacer el amor, pero no para enamorarnos… La religión no debería existir. Debería estar prohibida por Dios, pero como no existe… Llamar fiesta a un rito tan sangriento como una corrida de toros es lo contrario de llamar sacrificio al rito incruento de la misa… Mundialmente no se reconocen nada más que las guerras, los odios... no la hermosura. No soy pesimista. Soy un optimista bien informado. Todo progreso que no sea humano, no es progreso. Una casa es el lugar donde uno es esperado. Vivid no de acuerdo con los ideales recibidos, sino con vuestras aspiraciones, con vuestra intuición más vehemente. La patria no existe sin el amor de sus hijos. Cuando se colabora con un loco o se comentan sus manías, se cae en la locura. Los buenos gobiernos se conocen cuando lo que hacen vale más que lo que sus opositores dicen. Hay cosas que no se deben perdonar. Si las perdona Dios, allá él. Yo perdono con dificultad. Los privilegiados arriesgarán siempre su completa destrucción antes que ceder una mínima parte de sus privilegios. El libro es una pértiga que permite dar saltos inimaginables en el espacio y en el tiempo; el testigo de la más hermosa carrera de relevos; un infalible e íntimo amigo silencioso. Comprendo que los moribundos atraigamos a los premios. Hasta que el hombre no descubra su lado femenino no se sentirá completo y situado. Soy uno de los escritores que más vende en este país... y de los menos leídos. Quizá el amor sea simplemente eso: el gesto de acercarse y olvidarse. Cada uno permanece siendo él mismo, pero hay dos cuerpos que se funden. Amo a mis perrillos, cuyos ladridos podría distinguir desde lejos y cuyo humor puedo vaticinar, igual que ellos el mío. Mis perros y los de los demás ¿no son personas? En esta playa te amé tanto que una respiración para los dos bastaba. Cuando el amor comienza, hay un momento en que Dios se sorprende de haber urdido algo tan hermoso. Abrázame en tus alas para que otro aire no me roce sino tu aliento, del que vivo y muero. La gente siente por mí una extraña predilección. Porque percibe en mí la invalidez, la soledad, y entonces me quiere de una manera especial, de una manera protectora. Callad, amantes, y ocupad el labio con el beso. No pronunciéis palabras vanas mientras se busca vuestro corazón en otro pecho, jadeante y pobre como el vuestro, ya al filo de la aurora. Ser viejo es ser vencido por la amarga sospecha de no importarle a nadie. Mi autobiografía... Tenía que haberla empezado hace poco, pero no la he empezado. Se iba a titular Autorretrato con paisaje al fondo, pero al final se va a llamar, No os mováis, conozco la salida. Siempre he estado rodeado de mujeres, me atrae mucho el alma femenina. He sido vulnerable. He sido fácil de herir. He sido fácil, y frágil. He sentido como muy hondas heridas que para otros hubieran pasado inadvertidas. Sin ti, ni el pan ni el vino, ni la vida, ni el hambre, ni el jugoso color de la mañana tienen ningún sentido ni para nada sirven. Pues que eres al olvido invulnerable, vulnérame ya, amor, deshazme el pecho y anida en él, demonio y ángel mío. Te duele la victoria, y dócilmente a cuestas tu destino de amor llevas, delicada y sangrienta vida mía. Tu oficio es cotidiano y decisivo: mientras alumbre el sol, serás ardiente; mientras dure la vida, estarás vivo. Me interesa la mujer. Además, la mujer es la que más lee. Mis protagonistas son siempre mujeres. A ellas las quiero más, las admiro más, y me hacen confidencias que no les hacen a otras mujeres. Si, pienso en abstracto, eso es algo que me quita literalmente el sueño, a pesar de las pastillas que tomo. Es que no me importa el culo de Cela. Lo que le haya sucedido a él en el culo es asunto suyo. Quién pudiera ostentar, como una brida, el arco iris sin par de tu mirada desde tu luz a mi negror caída. La verdad es que este país está gobernado por una colección de tontos. Me gustaría pegarle una patada al teatro para que se despertara. Yo no aspiro a nada, ni siquiera a ser ujier del Ministerio de cultura, y los gobernantes me importan muy poco. Que ningún juez declare mi inocencia, porque, en este proceso a largo plazo buscaré solamente la sentencia a cadena perpetua de tu abrazo. De la mujer es la casa, donde el hombre es un huésped. Rajoy siempre me dio risa, pero ahora me da pena. Los políticos honrados se quitan del medio cuando cae sobre ellos la sospecha. ¿Cómo comer sin ti, sin la piadosa costumbre de tus alas que refrescan el aire y renuevan la luz? No soy monárquico. Pero comprendo la labor que ha hecho el Rey y siento una simpatía personal grande por él. Me encanta la palabra alharaca, parece el mote de un putón. ¡Mírala, ahí viene La Alharaca! No se trata de añadir años a la vida, sino de dar vida a los años. No quisiera pensar si no pensara que, privado que fui de tu hermosura, me olvidara de mí si te olvidara. El verdadero amor no es el amor propio, es el que consigue que el amante se abra a las demás personas y a la vida; no atosiga, no aísla, no rechaza, no persigue: solamente acepta.